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Congelamiento, Molinos, Susana Malcorra y chivo expiatorio

Muy nervioso por la inflación y las elecciones de noviembre, militantes oficialistas salieron a escrachar empresas tras el congelamiento.

Mientras Arcor era tendencia en Twitter, militantes oficialistas también tecleaban sin parar para instalar Molinos como uno de los temas más mencionados en el microblogging del pajarito tras el congelamiento.

Sobre todo, fueron periodistas los que convocaron a un boicot, que en el empresariado es un intento del kirchnerismo de buscar un chivo expiatorio para correr a la emisión y el típico clima electoral como la culpable de las expectativas devaluatorias e inflacionarias.

Primero, el comunicador y politólogo, Ari Lijalad, y luego el periodista Juan Alonso fueron quienes salieron a difundir números de la empresa Molinos Río de la Plata y que la excanciller durante el Gobierno de Mauricio Macri, Susana Malcorra, integra el Directorio.

De acuerdo a lo informado por el portal Infobae tras la resolución 1050 de la Secretaría de Comercio Interior, de Roberto Feletti, que impone congelamiento de precios hasta el 7 de enero de 2022 retrotraídos al 1 de octubre 2021, "mientras algunas consultoras locales ya comienzan a subir su pronóstico de inflación de 2022, con el dígito 6 por delante, los pocos ejecutivos de Wall Street que observan a la Argentina afirmaron que el congelamiento de precios no servirá y sólo generará peores expectativas para después de las elecciones".

Guillermo Mondino, socio y fundador de Mogador Capital, señaló que “si se llega a reducir la suba de algunos precios, mínimamente, habrá una explosión de precios a la vuelta de la esquina; no sé si será en un mes, dos o tres, pero no tengo dudas de que todo congelamiento sale con un salto de precios equivalente”.

De inmediato, afirmó a dicho medio que “las comparaciones con el Rodrigazo son equivocadas, porque allí había congelamiento de salarios y un intento de contención de precios de insumos también. Ahora, solo hay congelamiento de precios en góndolas de supermercados, porque ni pueden llegar a los almacenes”.

“El escenario más probable es que ni siquiera este congelamiento sea exitoso y el gobierno demuestra no tener ningún poder. Después de semejante ruido, si los precios no solo no bajan, sino que siguen en alza, tendrás más inflación, más bronca y una sensación de que el gobierno ha perdido su capacidad operativa. Me parece un muy grave error de política”, advirtió a Infobae en diálogo con el periodista Martín Kanenguiser.

Hay quienes salieron a ironizar la campaña del kirchnerismo contra Molinos y Arcor:

En tanto, el fantasma del desabastecimiento volvió y muchos creen que las empresas enviarán menos productos a los supermercados, que son controlados por funcionarios nacionales, provinciales y municipales, y todo será redirigido a almacenes, chinos y otros canales en medio de una tensión entre empresas productoras de alimentos y proveedores.

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