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Beijing esquiva aranceles y acelera compras mineras en medio de la tensión con EE.UU.

Para sortear la nueva ola de tarifas de Trump, Beijing redirige exportaciones vía Asia y amplía la compra de minas en todo el mundo.

Frente a un endurecimiento de las relaciones con Estados Unidos (EE.UU.) y Europa, Beijing está ejecutando una doble estrategia económica: redirige sus exportaciones para evadir aranceles estadounidenses y acelera la adquisición de minas en el extranjero para asegurar insumos críticos.

La combinación de estas maniobras está remodelando las cadenas globales de suministro y reforzando la influencia de Beijing en sectores clave como tecnología, energía y manufactura.

Reexportaciones: evasión y adaptación ante la guerra comercial

Según datos oficiales, las exportaciones directas de China a Estados Unidos cayeron un 43% interanual en mayo, equivalentes a una reducción de US$ 15.000 millones. Sin embargo, las exportaciones totales del país crecieron un 4,8%, impulsadas por un aumento del 15% hacia el sudeste asiático (ASEAN) y un 12% a la Unión Europea.

Este patrón refleja un cambio intencionado: empresas chinas están utilizando países como Vietnam, Indonesia, India y los Emiratos Árabes Unidos como intermediarios comerciales. Capital Economics estima que US$3.400 millones en bienes fueron reexportados a través de Vietnam en mayo, 30% más que el año anterior. En Indonesia, el aumento fue del 25%.

En paralelo, Apple trasladará toda su producción de iPhones para EE.UU. a India en 2026, lo que ya se refleja en un incremento del 17% en las exportaciones indias al país de Donald Trump el mes pasado.

La respuesta de Washington ha sido contundente. Un nuevo acuerdo con Vietnam impone un arancel del 40% a productos de transbordo, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó la entrada en vigor de nuevos aranceles en agosto. Europa, por su parte, está evaluando abolir su regla “de minimis” (sobre las cosas pequeñas) para evitar que minoristas como Shein y Temu saturen el mercado con productos de bajo valor.

Fiebre por recursos: China bate récords en la minería

Paralelamente, las adquisiciones chinas de minas en el extranjero alcanzaron en 2024 su nivel más alto desde 2013, con al menos 10 operaciones superiores a los US$100 millones, según datos de S&P y Mergermarket publicados por Financial Times.

Este año, la tendencia se mantiene: en abril, el grupo Baiyin Nonferrous compró la mina Mineração Vale Verde en Brasil por US$420 millones, y Zijin Mining planea adquirir un yacimiento aurífero en Kazajistán por US$1.200 millones.

Expertos interpretan este auge como una respuesta al clima geopolítico adverso, que complica las inversiones chinas en países como EE.UU., Canadá y Australia. Según Michael Scherb, de Appian Capital, “los grupos chinos creen que tienen una ventana de oportunidad limitada para concretar fusiones antes de que la geopolítica se endurezca”, según publicó Financial Times.

El enfoque va más allá del interés económico: China busca garantizar acceso a minerales críticos como litio, cobalto y tierras raras, esenciales para vehículos eléctricos, baterías, semiconductores y energía renovable. En este contexto, sus empresas están dispuestas a operar en jurisdicciones más riesgosas y aceptar condiciones menos rentables si logran asegurar el control del recurso.

Un nuevo tablero en la política global

Con estas dos estrategias —desvío comercial y expansión minera— China consolida su poder en sectores estructurales de la economía global, mientras los países occidentales buscan desesperadamente diversificar sus proveedores. En palabras de John Meyer, de SP Angel, “cada vez que alguien se acerca a una mina de litio, los chinos llegan con la chequera”, comentó al mismo medio.

La reconfiguración comercial liderada por Beijing está generando nuevas alianzas, tensiones geopolíticas y una transformación silenciosa pero profunda del orden económico global.

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