Una forma de abordar este problema de deuda, que en su mayoría es exigible en plazos que rara vez superan los 3 meses, es considerar que, si se decidiera liberar el mercado de cambios después de un cambio de gobierno, los importadores buscarían comprar los dólares necesarios, lo que podría disparar el valor del dólar. Una forma de abordar este problema de deuda, que en su mayoría es exigible en plazos que rara vez superan los 3 meses, es considerar que, si se decidiera liberar el mercado de cambios después de un cambio de gobierno, los importadores buscarían comprar los dólares necesarios, lo que podría disparar el valor del dólar.
Sin embargo, desde una perspectiva más realista, los analistas consideran que existe poco riesgo de que esto suceda. Es probable que se implemente alguna forma de administración de esta deuda. Pero esto no significa que no haya costos involucrados, o más bien, que estos costos ya se estén pagando.
Se entiende que el Banco Central no priorizará necesariamente esta situación, ya que ha optado implícitamente por no otorgar divisas para los compromisos exigibles. El problema actual radica en las empresas que no pueden continuar importando debido al corte del financiamiento externo, lo que resulta en escasez de productos, como la que se ha visto en las estaciones de servicio.
Otro costo, que ya está presente, es la presión sobre los tipos de cambio no oficiales y el mercado de futuros. Estos importadores asumen que no podrán pagar sus envíos al tipo de cambio oficial de $350, por lo que buscan coberturas en contratos de futuros y compras de divisas a través del mercado financiero, a tasas de cambio legales pero no oficiales. Otro costo, que ya está presente, es la presión sobre los tipos de cambio no oficiales y el mercado de futuros. Estos importadores asumen que no podrán pagar sus envíos al tipo de cambio oficial de $350, por lo que buscan coberturas en contratos de futuros y compras de divisas a través del mercado financiero, a tasas de cambio legales pero no oficiales.
Estas coberturas terminan afectando los precios que paga el consumidor, ya que los precios mayoristas de los productos importados están vinculados al tipo de cambio no oficial. En la medida en que los compromisos no se cubran, se prevé que haya escasez en diversos segmentos. Por lo tanto, aunque la deuda es de los importadores, todos la pagamos a través del consumidor, debido al traslado de precios que realiza el importador.
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