En ese sentido, señala que esta semana "estuvo paralizado el movimiento de equipos o sembradoras y con ello, la implantación del cultivo de girasol".
De ese cultivo se logró hasta ahora un avance del orden del 20%, es decir unas 21.700 hectáreas sobre la intención inicial, que se estimó similar a la campaña del año anterior, de 108.500 hectáreas.
En cuando a la siembra de maíz temprano, el trabajo señala que "sólo muy puntualmente se concretó el proceso de siembra", con dos características: se realiza a una mayor profundidad a la normal o adecuada, y a la espera de algunas precipitaciones.
En cuanto a la cosecha fina, por la sequía "los trigales continuaron lenta y progresivamente variando su estado con el transcurso de los días", detectándose algunos indicadores como “amarillamiento” de las hojas basales, así como marchitamiento y “acartuchamiento”.
Días atrás, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó que la siembra de maíz registraría una caída del 1,6 por ciento en la campaña 2020/21 próxima a iniciarse.
Sería la primera variación interanual negativa tras cinco campañas de crecimiento, de acuerdo con las estadísticas de la entidad porteña.
El informe de precampaña de maíz de la entidad porteña confirma que, ante la falta de agua que sacude a vastas zonas del país, es probable que la siembra de planteos tempranos se reduzca aún más y una gran proporción de lotes pase a implantaciones tardías.
Sin embargo, en términos económicos, la ecuación es favorable para el cereal, asegura la Bolsa porteña ya que los precios internacionales vienen recuperándose después de la fuerte caída en el inicio de la pandemia, aunque encuentran un techo en la enorme oferta a nivel global.
Así, si bien los precios domésticos del maíz están 11 por ciento por debajo de la campaña anterior, la relación de precios es favorable al cereal en relación a la soja.