Y agregó: “En 2022 lo que veremos es que el crecimiento se desacelerará e incluso podrá revertirse dado que no hay factores que sostengan un crecimiento del PBI potencial argentino”.
Por su parte, Diego Piccardo, economista de la Fundación Libertad y Progreso, señaló que “desde el gobierno no se están creando las condiciones para que la economía salga de los niveles de estancamiento previos”.
Además, el economista destacó que “las trabas y regulaciones que se le imponen al sector privado como el cepo, impuestos altos y control de precios, entre otros, desincentivan la inversión, sin la cual es imposible empezar a crecer”.
Los especialistas señalan que "a medida que nos acercamos los niveles de producción pre-pandemia, la actividad económica empieza, nuevamente, a estancarse. Estos niveles se convierten en un techo que la economía no puede superar".
"En 2020 la economía anotó caídas de hasta 25% interanual, en medio de los cierres de actividades y circulación. En consecuencia, en 2021 el ritmo de crecimiento fue de 2 dígitos, pero explicado por el rebote. Hoy la economía volvió a la normalidad y se observa cómo la actividad empieza a desacelerarse: en octubre y noviembre ya se retornó a variaciones anuales de un dígito y lo más probable es que la desaceleración continúe", añade el informe de Libertad y Progreso.
El propio Ministerio de Economía explica que durante 2021 “una política fiscal expansiva que impulsa el crecimiento económico”. "Pero muy lejos está el gasto público de ser un mecanismo real de crecimiento sustentable. Para empezar a crecer de manera genuina es necesario dar seguridad y rentabilidad a la inversión, el trabajo y la producción. Para lograrlo hay dos reformas imprescindibles: bajar impuestos y eliminar regulaciones. Y atadas a estas debe realizarse una profunda reforma del gasto público, para tener un Estado eficiente, abocado a las tareas que demanda la sociedad, y que sea financiable", finaliza.
El impacto de la escasez de dólares
Según la consultora EcoGo, en términos interanuales la actividad evidencia un crecimiento del 7,4% y deja una expansión acumulada en el año del 9,8%. De mantenerse este nivel de actividad en el último mes del 2021, el crecimiento se confirma en torno a un 10%.
De acuerdo a las estimaciones de la consultora EcoGo, la suma de la sequía y de la baja de los precios internacionales esperados causarían “un descenso de las exportaciones de u$s6.700 millones a lo largo del año”.
En este contexto, EcoGo explicó que esta situación “afecta las expectativas de la economía por una doble vía: por un lado, reduce la oferta de divisas y determina la necesidad de reducir las importaciones (ya sea restringiendo cantidades o elevando su precio) y por otro reduce la actividad económica por las menores cantidades exportadas, transportadas y comercializadas”.
Según el análisis, la caída de la oferta de divisas, sosteniendo sin cambios la acumulación de reservas (la meta pautada por Guzmán para este año de un crecimiento de entre u$s3.000 y u$s4.000 millones) “implicaría que debería reducirse la demanda para importaciones en tal cuantía; así, los pagos de las compras externas deberían retroceder por encima del 10% en el año, sí sólo se afectaría ese ítem y no se consiguieran fuentes adicionales de divisas”.
“La contracara del menor volumen de la cosecha y de la mayor restricción sobre las importaciones será que no se va a poder sostener el nivel de actividad de diciembre (que es el que dejaría el arrastre de 2,5% para 2022)”, argumentó.
Eco Go aseguró que “el mayor impacto viene por la dificultad para financiar las importaciones en un contexto de escasez de dólares”.
De esta manera, proyectó que “con la nueva valorización de la cosecha, las importaciones deberían caer 12% respecto a 2021 y 17% respecto al nivel de diciembre”.