Especulaciones
Lo llamativo es que la presentación, que se realizó a finales de diciembre con sigilo, se develó recién en las últimas horas abriendo una serie de especulaciones sobre la oportunidad, cuando se acercan nuevos vencimientos y todavía no hay horizonte de acuerdo para un programa.
Un día antes, el presidente Alberto Fernández dijo que hay "una pelea" con el Fondo, dado que este pretendería imponer una clásica receta de ajuste que obturaría la recuperación económica del país.
Anteriormente, el ministro de Economía, Martín Guzmán, advirtió que el Fondo perdería legitimidad "si empuja a Argentina a una situación desestabilizante”.
Entonces, la revelación de la presentación ante la justicia podría ser parte de una misma estrategia de endurecimiento del Gobierno mientras negocia con el FMI. El punto clave es la velocidad de la reducción del déficit fiscal, que el Fondo apura, pero el Gobierno quiere estirar para no complicar -según su discurso- la marcha de la economía.
No obstante, también hay sospechas de que este movimiento es un capítulo más en la saga de internas dentro del mismo oficialismo.
Si bien, Alberto Fernández dijo que fue él quién ordeno iniciar la "querella criminal", lo cierto es que el caso estuvo dormido un largo tiempo para no entorpecer las negociaciones con el Fondo. Cabe recordar que el organismo no admitió ninguna irregularidad en la concesión del crédito.
En cambio, la movida de Zannini, una persona de confianza de Cristina Kirchner, contrasta con el sector negociador y coincide con la posición de una parte del kirchnerismo que pide no acordar y coquetea con el default.
En su última carta, la Vicepresidente acusó al Fondo de conceder el crédito para procurar la reelección de Macri y también insinuó una ruptura al mencionar que los dólares que se van en pagos al organismo son los que se dejan de usar en lo que "los argentinos necesitan".
No faltan las suspicacias sobre la posibilidad de que haya sido un sector el que haya expuesto al otro con la finalidad de debilitarlo.