A Tevez y a Zárate les habían abierto una causa judicial. Agentes de la policía federal les habían labrado actas contravencionales por “incitar al desorden” y la causa la había llevado adelante la fiscalía número 2 a cargo de Verónica Natalia Andrade.
Según el artículo 103, quien incita al desorden, con motivo o en ocasión de un espectáculo masivo, de carácter artístico o deportivo, es sancionado con multas económicas o días de arresto. En caso de ser deportista, la sanción es el doble.
Los gestos de Carlos Tevez aquella noche hacían referencia a un presunto “arreglo del partido”, mientras que Mauro Zárate intentaba señalar con sus manos que el rival era un “equipo chico”. La Conmebol tampoco sancionó desde lo disciplinario a los jugadores, que participaron de la revancha disputada en la Bombonera.