La medida es porque en el país trasandino sigue la revuelta social por el descontento con el gobierno de Sebastián Piñera, que ya dejó un saldo de 24 muertos y miles de detenidos y heridos. De esta manera no era viable garantizar la seguridad, en un país convulsionado y que tiene prevista una masiva marcha para el 23 de noviembre.
A pesar de muchos rumores de las últimas horas, el formato se respetará: se definirá la Copa en un solo partido y en cancha neutral. Y los tres escenarios con mayores posibilidades son Asunción (Paraguay), Lima (Perú) y Medellín (Colombia).
Por otro lado, existía nuevamente la posibilidad de que el encuentro se juegue en una zona del mundo distinta a Sudamérica, tal como se realizó cuando River y Boca jugaron en el estadio Santiago Bernabeu en Madrid. En este apartado, Miami y Qatar asomaban como opciones para que se disputara el pleito.
Argentina y Brasil quedaron descartados como opciones por tener a los protagonistas de la final, tanto como Venezuela, que tampoco está en condiciones de organizar un evento de esta envergadura frente a la situación política que impera. Al mismo tiempo, Montevideo decidió apartarse de las opciones posibles porque el 24 de noviembre se llevará a cabo el balotaje de las elecciones presidenciales de ese país.
Rodolfo D’Onofrio (River), Claudio Tapia (AFA), Rodolfo Landim (Flamengo), Rogério Cabocolo (CBF), Alejandro Domínguez (Conmebol) y Sebastián Moreno (presidente de la ANFP de Chile) son los actores principales de este evento.