Por estos motivos, éste River, puede pasar 45’ sin armar una jugada peligrosa que lo deje a tiro de convertir. Si los rivales lo embocan, zas. Se le arma un problema considerable tal como le sucedió con Atlanta, por citar el ejemplo más reciente.
Recién en los minutos finales de la etapa, River pudo manejar un poco la pelota para hacer revolcar al arquero de Huracán luego de un pelotazo de media vuelta de Cavenaghi. Poco para un equipo como River por el material con el que cuenta y las obligaciones que lleva sobre sus espaldas.
Tras el descanso Huracán volvió a entrar mejor y por eso Almeyda movió el banco antes de los 15’. Mandó al campo a Trezeguet y al venezolano González y determinó que a las duchas se encaminaran Abecasis y Vella. Almeyda sacó a los dos laterales y mandó atacantes a la cancha. Clarito el mensaje.
Por suerte para River a los 12’, González (el de River) se mandó por la derecha y metió un centro que González (el de Huracán) mandó adentro de su propio arco. Cirigliano fue quien inició la jugada con gran categoría. 1-0 para River en el tramo en el que la gente comenzaba a presionar y se le suele hacer cuesta arriba a los visitantes. Huracán no resistió ese momento y quedó abajo en el marcador.
Encima, Ferrero (ex River) vio la roja porque el equipo quedó sacado y Huracán sólo se puso la soga al cuello. A los 15’ del complemento, a River recién se le acomodó la noche con el gol en contra y con la expulsión de Alexis Ferrero.
Huracán vaya si sintió los impactos. Se puso nervioso y olvidó que faltaba mucho tiempo por jugar y que en Fútbol todo puede suceder. River se aprovechó de la situación y dominó el juego y dejó una mejor ilusión óptica flotando en Núñez con el segundo gol del partido que marcó Cavenaghi
Más allá de todo, del lado de River hablando, lo inteligente será no confiarse porque el equipo no esta jugando bien y porque además en la fecha que se viene el rival será Instituto. River tendrá que mejorar su nivel si no quiere tener un tarde cuesta arriba de nuevo en el Monumental.
El equipo de Almeyda arrimó el bochín a un punto, aunque Instituto debe su partido con Atlanta. Lo mejor para los de Núñez es que los cordobeses dejen puntos para, en el caso, arrebatar la punta. Aunque para eso falta. Y además por rendimiento, River no asegura nada.