Boca fue quien tuvo que ver con esto, porque por momentos se adueñó del balón y trató de avanzar con peligro. Es verdad también que no generó muchas acciones ofensivas pero no por eso dejó de ser peligroso.
Otra vez fue muy solidario Silva en sus movimientos que en este caso fueron bien aprovechados con Cvitanich.
Lo del primer tiempo de Boca no tuvo brillo pero fue sólido. Fluminense jugó mejor en la Boca que en Río de Janeiro por una sencilla razón. Al menos por esta vez, el rol de contragolpeador (en La Bombonera) le sentó mejor que el de dominador.
En el complemento Boca no jugó como en el primero aunque nunca peligró su victoria. Si bien tuvo que refugiarse porque Fluminense buscó el empate y se lo llevó contra el arco de Orion, retrocedió y achicó los espacios de manera ordenada y correcta.
En Fútbol también hay que saber defenderse y Boca lo hizo bien cuando lo necesitó o mejor dicho cuando el juego lo requirió. Es cierto también que Fluminense jugó sus partidos más flojos de local. Le ganó por la mínima a Arsenal sin merecerlo, a Zamora también lo superó con lo justo y ahora la derrota con Boca.
En el final del partido el equipo brasilero encontró una chance para descontar y la desaprovechó. El penal que cometió Schiavi, Rafael Mouras, ingresado por Fred lo desaprovechó.