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Enorme inquietud por contrabando en la frontera argentino-boliviana

POR GONZALO LÓPEZ RODRÍGUEZ (*) Muy importante la cobertura del diario El Deber, de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, acerca del contrabando existente en la frontera con la Argentina. La clave se encuentra en un lugar llamado Yacuida, más allá de toda ley y orden.
A 3 días de la festividad de Navidad el ingreso de productos ilegales, vía férrea, desde la Argentina hacia Santa Cruz, está en su clímax. En los 3 viajes por semana (martes, jueves y sábado) que el tren de pasajeros de la empresa Ferroviaria Oriental Sociedad Anónima (FOSA), realiza en la ruta Yacuiba-Santa Cruz, llega un promedio de 135 toneladas de productos 'limpios' de impuestos aduaneros, traídos por los contrabandistas hormiga. Un total de 30 toneladas, por viaje, son embutidas en los vagones 20026 y 20071 cedidos por FOSA y las 15 toneladas restantes, son transportadas en todos los espacios disponibles en el interior de los vagones de pasajeros de la primera y segunda categoría, incluyendo asientos y pasillos. ¿Cómo se explica esta realidad? Durante 3 días El Deber realizó un trabajo de seguimiento en detalle a los movimientos de los contrabandistas bolivianos en Yacuiba para conocer las argucias que utilizan para evadir la aduana e inundar los mercados del país. Se visitó Pocitos argentino, se hizo el recorrido de los bagalleros (cargadores) en el puente internacional de Pocitos boliviano, se vio cómo es la organización del carguío en la estación de trenes de Yacuiba y finalmente, se comió, durmió y viajó junto a contrabandistas durante 19 horas en la ruta de 600 kilómetros de Yacuiba-Santa Cruz. La realidad que se encontró fue que los comerciantes bolivianos y argentinos junto a piloteros y bagalleros lograron convertir el comercio fronterizo de Yacuiba en un verdadero paraíso del contrabando de granos, productos alimenticios y bebidas alcohólicas. Al caer la noche de todos los martes, jueves y sábado y luego de que la mercancía es cargada, a vista y paciencia de los funcionarios de FOSA y de cuatro efectivos policiales apostados en la estación de trenes de Yacuiba, lo primero que se oye antes del pitazo de partida, es la recomendación de uno de los piloteros (cargador): "si no tienen machetes, mejor no viajen". Pero, para llegar a tener mercadería cargada en un vagón de tren, hay toda una línea maestra de ingreso ilegal que los comerciantes siguen con impresionante precisión matemática. La aventura comenzó en Pocito argentino. Al ingresar por sus calles polvorientas, la primera novedad que se encontró fue que en muchos de los almacenes de los grandes importadores, ya se agotaron los stocks de vinos Uvita, cerveza en lata Brahma y Panetones. Sus propietarios manifestaron, en tono gaucho, que los comerciantes bolivianos pagan por anticipado, inclusive con dos semanas, para asegurarse de obtener los productos. Del transporte de la mercancía adquirida en territorio argentino se encargan los bagalleros. Con la camisa y el rostro empapado de sudor y con voz jadeante, Gregorio Palma, dejó de juntar los paquetes de vino tinto 'Toro Viejo' para responder: "te cobro un boliviano por cada viaje llevando seis cajas de vino (48 botellas) hasta Pocitos boliviano. Tengo mi grupo de cinco personas y en tres horas podemos pasar hasta 500 cajas". Se seca el sudor con la manga de su camisa, pone la carga en su espalda, la asegura con un trapo curtido por la suciedad y luego se pierde con paso presuroso rumbo al puente Internacional del cantón de Yacuiba, San José de Pocitos, más conocido como Pocitos boliviano. Pero, cualquier comerciante novato que no se convenza con la primera oferta, los vendedores de los productos al por mayor del lado argentino, se convierten en diestros asesores para recomendar que no se debe pagar mas de Bs$ 0,50. Esta historia de puja de precios por la carga con los comerciantes, según cuenta el presidente de la Asociación de Bagalleros de Yacuiba, Antonio Estrado, se repite de lunes a viernes, desde las 6:00 de la mañana hasta las 22:00 horas. Para evadir el control de facturas que realiza la gendarmería argentina -policía fronteriza- por el monto real de la compra, los comerciantes, en complicidad con los vendedores mayoristas de la Argentina, distribuyen boletas fraccionadas a los bagalleros que están respaldados por su tarjeta de Tráfico Vecinal Fronterizo (TVF). Sin esconder su impotencia, tanto el jefe operativo de patrulla del Control Operativo Aduanero (COA), Alexander Tejerina, y el administrador de la Aduana de Yacuiba, José Alberto Blacud, confiesan que el control del contrabando hormiga es para temerle. Ambas instituciones reconocieron que no cuentan con la fuerza coercitiva suficiente para la represión y que los comerciantes aprovechándose de esa situación, se convirtieron en "mafias organizadas del contrabando" que los tienen amedrentados con amenazas de agresión física y de muerte. Antes de llegar a la estación de tren de Santa Cruz como destino final, el maquinista de turno detiene el tren en la terminal de Palmasola por más de dos horas. En ese tiempo, toda la mercadería (157 toneladas) se carga en camiones, taxis y vehículos particulares que a gran velocidad desaparecen de la zona. # Sin Dios ni ley Los contrabandistas hormiga, valiéndose de machetes, cuchillos y armas de fuego para proteger su actividad ilícita, se convirtieron en 'intocables' para la Aduana, el COA y la Policía de Yacuiba. Prácticamente se adueñaron del control de carga en la estación de trenes de Yacuiba que no tiene Dios ni ley. Los días que sale el tren a Santa Cruz, miles de cajas de botellas de vino, sidra, cerveza en lata, leche en polvo, panetones entre otros productos, entre las 15: 30 y 18:45, son cargados en los vagones 20026 y 20071. El trabajo está bajo la dirección de un pilotero (cargador) experimentado que al mando de un grupo de 6 a 8 personas, se convierte en el dueño y señor del espacio de los vagones. Cada 10 minutos funcionarios de la empresa FOSA aparecen en el escenario para ver el avance del carguío. Lo propio sucede con cuatro efectivos policiales que sólo se ocupaban de mirar y pasear. En medio de la febril actividad, los pasajeros, que nada tienen que ver con el negocio organizado del contrabando, tienen que armarse de paciencia y esperar todo el tiempo que demoró el carguío. Los vagones 20026 y 20071 ya están loteados por las comerciantes 'mayoristas' que contratan los servicios de los piloteros que las organizan por turno. Los piloteros que durante todo el viaje, cual guardaespaldas a sueldo, se pasean por los vagones cuidando el orden y cuya autoridad sobrepasa a la de los funcionarios de FOSA y de los dos policías de abordo. El 'jefe' junto a las comerciantes mayoristas viaja en 1ra. clase y su trabajo concluye cuando entrega las mercaderías cargadas en camiones en la estación de Palmasola. # Antolín Sentado en una silla de plástico y en una sala improvisada, al que todos conocen por 'Antolin', afirma con orgullo que 42 de sus 55 años se dedicó a trasladar mercadería a lomo limpio desde la Argentina hasta Bolivia. Tal trayectoria le sirvió para ser en la actualidad el máximo dirigente de los 4.000 bagalleros de Pocitos boliviano. Antes de responder la pregunta de si entre los bagalleros había sólo hombres, sacó de su boca su 'bolo' de hoja de coca y con voz precisa afirmó: -No. De los 4.000 que somos, hay 80 niños entre 12 y 15 años. También hay un 30% de mujeres que son madres solteras en su mayoría. -¿Cuántos viajes hacen por día desde Pocitos Argentino? -Cargando desde las 6:00 de la mañana hasta las 10:00 de la noche y en los días que hay mucha mercadería se puede hasta 60 viajes. Pero el problema es que los comerciantes son muy abusivos y no pagan dos bolivianos por viaje, sino un boliviano por cada bulto de 70 kilos. Por la cargada de una caja de vino de 8 botellas pagan hasta Bs$ 50. (N. de la R.: La moneda boliviana es el bolívar, Bs.$) -¿Cómo es su trabajo? -Muy duro, hay mucha gente enferma de los pulmones y de la columna porque cargan demasiado peso, imagínese cargar 70 kilos cada viaje y hay algunos que se animan a traer de a dos ‘paquetes’. Ya murieron 3 compañeros hace 4 meses. Pero no hay más de dónde ganar. Hay madres solteras que trabajan codo a codo con los hombres y no ven otro lugar para ganarse la vida para alimentar a sus hijos. -¿A qué se debe que haya tanta gente dedicada a esta actividad. No hay trabajo en Yacuiba? -Trabajo hay, pero todo está politizado. Ya hicimos huelga de hambre para que nos den trabajo, pero no nos dan prioridad. -¿Cuántos son los comerciantes que los contratan a ustedes? -Entre los mas antiguos están los trigueros que son 45 y los que meten otro tipo de productos para llevarlos a Santa Cruz, Tarija y Cochabamba, son alrededor de 70. -¿Ustedes saben que esos comerciantes son contrabandistas y que no pagan impuestos? -Sí. Estamos conscientes de que es ilegal. Estamos de acuerdo de que estos comerciantes deben pagar impuestos. No somos contrabandistas, sólo somos cargadores. Pero como no hay trabajo, no tenemos mas remedio, nuestra gente tiene que comer. Ellos (los comerciantes) nos dicen que si hablamos en su contra, que no nos van a dar más trabajo. -¿Por qué en el lado boliviano no permiten la presencia de la Aduana? -Por la equivocación del ex presidente Tuto Quiroga, que el año 2001 trajo a la Policía, el Ejército y usó la fuerza en forma abusiva. Desde ese momento se rompió el diálogo. Ellos creen que somos vandálicos, pero no saben que aquí tenemos un comedor popular desde hace dos meses para 200 niños que comen gratis dos veces por semana. Esto lo conseguí gracias a la ayuda de las instituciones argentinas que nos colaboran con alimentos de todo tipo. -¿Las autoridades o instituciones bolivianas participan en esta actividad? -Nadie quiere nada. Los que nos ayudan en la Argentina, me dicen: 'Antolin, es una verdadera pena lo que pasa con tu gente que vive en extrema pobreza'. -¿Ustedes permitirían que vuelva la Aduana y el COA a Pocito Boliviano? -Tendría que consultar con mi gente. -¿Pero, ahora quién manda en la frontera boliviana? -Aquí, nosotros los bagalleros. Los militares, policías y la Aduana no son nada. Mientras el gobierno siga con abusos contra nosotros y no quiera dialogar no dejaremos que entre, aunque tengamos que morir todos. El bagallero está caracterizado, por todas las autoridades, como lo peor que existe en el Chaco, pero no es así, es una persona humilde que el único medio que tiene para subsistir es su cuerpo. ------------ (*) El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 2003.

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