En este punto cabe resaltar, que si bien el Gobierno no admite una inflación del 20%/30% anual en sus estadísticas, convalida explícitamente y admite indirectamente este incremento de precios a través de su política monetaria. Lo que deja entrever que -tratándose de un año electoral- tampoco se llevarían a cabo ningún tipo de medidas contundentes para contener la inflación desde la política monetaria en 2011.
Esta expansión monetaria estaría explicada en un 61,8% por la emisión destinada a financiar al sector público y tan sólo en un 31,7% para intervenir el mercado cambiario y así sostener el dólar en torno a los $4,10.
Además, habría un 6,4% de la expansión, que respondería al pago en efectivo de LEBACs que vencen en 2011. Es decir, el 2011 sería el primer año en el que el principal objetivo de emisión monetaria sería el financiamiento al sector público y no la intervención cambiaria.
Es más, la expansión monetaria destinada a financiar el sector público
($34.095 millones) duplicaría con creces a la expansión originada por el mantenimiento del tipo de cambio ($14.927 millones).
Otro rasgo distintivo de la política monetaria de 2011 sería la reducción del stock de LEBACs.
El aumento de las importaciones, la reducción del superávit comercial y la desaparición del superávit de cuenta corriente hacen que la intervención cambiaria sea bastante menor que la de otros años (habrá menos exceso de dólares en el mercado domestico); por ende, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, el BCRA no necesitaría emitir letras para esterilizar parte de los pesos que emitía para comprar el exceso de dólares.
En 2010, por el contrario, el factor principal que explicaba la expansión de la Base Monetaria era la intervención en el mercado cambiario que representaba más del 108% de la misma, en tanto que el financiamiento al Tesoro agregado no alcanzaba el 70%.
Paralelamente, las letras emitidas que se usaron para esterilizar parte del “nuevo” dinero representaban más del 75% de la base. A diferencia de lo que ocurriría en 2011 (y en los años recesivos), el BCRA emitía Letras para absorber una parte de los billetes emitidos que utilizaba para comprar el excedente de dólares.
Por ende, si bien se mantendría el carácter expansivo de la política monetaria durante el próximo año, se observa un cambio cualitativo en la composición del nuevo dinero emitido. El principal objetivo del Banco Central sería financiar la política fiscal expansiva del Tesoro Nacional en lugar de intervenir el marcado cambiario.
A modo de síntesis, indirectamente el Gobierno le estaría imponiendo un piso a la inflación (28%) y dejando en claro que no tiene ninguna intención de revertir el fenómeno inflacionario.
Además, la contracara y el objetivo de la emisión será financiar al Tesoro para
su política fiscal fuertemente expansiva en un año de elecciones. La inflación creciente en torno al 30% anual le es funcional dado que contribuye a incrementar nominalmente la recaudación (más IVA, más ganancias, más impuesto al cheque) y a licuar una parte del gasto público (salarios y jubilaciones que no se ajustan al mismo ritmo que el aumento de precios).
Inflación y perspectivas
> Según el índice de precios de E&R, en Diciembre 10’, la inflación minorista alcanzaría un 2,1% (mensual).
> De este modo, los doce meses de 2010 dejarían una marcada tendencia alcista en lo que respecta a los precios minoristas, haciendo que el incremento de precios de los últimos 12 meses se ubique en torno al 26,3% anual; en contraste con el aumento - interanual- de los precios minoristas para el INDEC, que alcanzaría un 11% aproximadamente entre Diciembre de 2010 y el mismo período de 2009.
> Cabe señalar, tanto la estabilidad del tipo de cambio nominal como el fuerte
aumento de las importaciones funcionan como ancla anti-inflacionaria, al expandir la oferta agregada (y descomprimir los excesos de demanda). Sin embargo, la nueva disposición del BCRA de modificar el programa monetario aumentando la meta de emisión monetaria, convalidaría la aceleración de precios generando presiones inflacionarias adicionales.
> Para el 2011, teniendo en cuenta que se trataría de un año electoral con una política fiscal fuertemente expansiva y una política monetaria que financiaría al Tesoro Nacional, se esperan una inflación minorista anual en torno al 28% (punta a punta), con un aumento de precios promedio del 2,1 % mensual.
> Finalmente, en Diciembre de 2010, el costo de la canasta básica alimenticia para una familia tipo 21, o “línea de indigencia”, alcanzó los $1.075 mensuales; mientras que la canasta básica total, o “línea de pobreza” alcanzó los $2.010 mensuales. Es decir, una familia tipo 2 necesita $1.075 mensuales para no ser indigente y $2.010 para no ser pobre. En este marco, el costo de la canasta básica de indigencia acumula un incremento del 40,5% interanual; mientras que el costo de la canasta básica de pobreza muestra un aumento del 29% entre Diciembre de 2010 y el mismo mes del año anterior.