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Aceite presidencial: ¿Por qué ya no se habla de las concesiones ferroviarias?

POR EDGAR MAINHARD ¿Qué lleva Ricardo Jaime cada día a la Casa Rosada? ¿Aceite? El comentario es apropiado luego de que el Presidente haya aceptado incursionar en el delicado tema de la política, el periodismo y la corrupción.

Durante la campaña electoral del año 2003, las concesiones ferroviarias fueron un tema importante. Alfredo Atanasoff, por entonces jefe del Gabinete de Ministros, lanzó la 1ra. piedra aceptando las denuncias de que los concesionarios ferroviarios creían transportar ganado y no personas. Luego, el propio candidato presidencial por el oficialismo, Néstor Kirchner, participó del debate intimando a los concesionarios a que regularizan sus prestaciones. Kirchner prometió revisiones, cancelación de concesiones y, básicamente, una mejora del servicio. Los concesionarios ferroviarios eran considerados íconos del 'menemismo'. Ya en el poder, Néstor Kirchner nada hizo por la modificación de la estructura de las concesiones ferroviarias. El Presidente que habla de "periodismo aceitado" designó a su colaborador de confianza Ricardo Jaime al frente de la Secretaría de Transportes de la Nación, y éste parece haber distribuido una mezcla de Mazzola, Natura y Cocinero -todos dignos aceites comestibles- entre los concesionarios, cesando los reclamos de estos por la incobrabilidad que denunciaban, y entre los políticos, que se olvidaron de la baja calidad del servicio concesionado. En el proselitismo 2005, los concesionarios ferroviarios siguen prestando su escaso servicio, que resulta muy oneroso para la sociedad, y el Presidente no lo cuestiona. Tampoco Ricardo Jaime, quien acumula denuncias judiciales en su contra por un abanico de irregularidades. Hay comentarios realizados a través de los medios de comunicación que afirman que existen negocios ilegítimos entre Ricardo Jaime y los concesionarios, quienes lucen satisfechos con la situación en la que nada aportan y mucho se llevan. Y los comentarios hasta deslizan que el Presidente sería cómplice de su subordinado Jaime en las irregularidades. Pero la Oficina Anticorrupción brilla por su pasividad. Los fiscales federales miran hacia otros escenarios. Y la Sindicatura General de la Nación tampoco objeta nada. Hay otros organismos de control de las cuentas públicas, como la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas y la Auditoría General de la Nación, que ni siquiera depende del Ejecutivo Nacional, pero en ambos casos son oficinas solamente dedicadas a la burocracia más inmoral. A la fecha, los concesionarios ferroviarios no realizan programas de inversiones; durante los fines de semana sus servicios decaen notablemente; la falta de aseo de las instalaciones es llamativa; la seguridad en los horarios nocturnos es endeble; pero las cuentas del Estado no solamente se encuentran al día, además aumentaron las erogaciones en concepto de subsidio. Hoy los concesionarios ferroviarios perciben más por subsidios que paga el Estado nacional que por el cobro de los pasajes al público, ¿cuál es, entonces, el motivo por el que el transporte público ferroviario se encuentra concesionado, si al fin de cuentas esos concesionarios solamente administran un subsidio que paga la Nación? ¿Cuál es la diferencia entre pagar un subsido y asentar pérdidas financieras de gastos de explotación en el balance ferroviario? Antes, el ferrocarril daba pérdidas; ahora se pagan subsidios, ¿cuál es la diferencia? Sí que hay diferencias, y hay que encontrarlas en los encuestros 'de 10 minutos' entre Jaime y los responsables de las concesiones, y en la visita diaria, con paquete en mano, de Jaime al Presidente. ¿Qué lleva? ¿Correspondencia? Nadie lo sabe, solamente hay rumores, y no son positivos para los funcionarios. ¿Aceite? ¿Jaime lleva aceite a la Rosada? ¿Cuánto aceite circula desde la Secretaría de Transportes de la Nación hacia la Casa Rosada? En tanto, los pasajeros ferroviarios siguen con su grave problema de identidad: no saben si son seres humanos o ganado. Sergio Tasselli (El Metropolitano) multiplica sus negocios; Claudio Cirigliano (TBA), su obesidad; etc. etc. En cuanto al Presidente, felíz porque dice que así se construye un país mejor. --------------- U24, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2005.

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