Si vamos al cuadro que muestra la tasa de empleo, veremos que entre los trimestres comparados, la diferencia fue de un décimo: bajó de 42,4 a 42,3. Técnicamente no hubo diferencia.
Si bajamos al segmento que mide “rama de ocupación por actividad principal”, se advierte que crecieron, siempre dentro del margen de los décimos, comercio; servicios financieros, de alquiler y empresariales y servicio doméstico.
Un dato interesante es que el sector privado mantuvo, la misma tasa de empleo, 34,6, de donde parte de la protesta gremial, quedaría de algún modo desmentida.
En el rubro “categoría ocupacional” se registró un leve movimiento, a la baja de 0,6 en el “asalariado con descuentos jubilatorio” y un leve incremento de 0,2 del asalariado sin descuento jubilatorio.
La categoría de “no asalariado” subió 0,3 y el trabajo por cuenta propio, creció 0,3.
Tengamos presentes que varios tipos de relación laboral “no asalariada” (sic), bajo ese sistema fiscal del “Monotributo o pequeños contribuyentes”, para bajar los “costos laborales”.
El propio Estado, durante anteriores y éste mismo gobierno, recurrió a este sistema, para ello me remito al Eecreto 1.109/2017 y normas complementarías, que legalizaron la ilegalidad. Son los famosos contratados, bajo extraños sistemas en el que los “salarios” los pagaban, algunas Universidades y diversos organismos, incluso, internacionales.
Siguiente con el informe del INdEC, los datos preocupantes en mi opinión son algunos del cuadro que se titula “Composición de la tasa de desocupación”.
El “desocupado con ocupación anterior”, podrían ser los “despedidos”, creció 1,2. El desocupado sin ocupación anterior, bajó 0,3 punto.
Un segmento que mostraría un rasgo levemente positivo es que la duración del tiempo para la búsqueda de empleo disminuyó en el rango de más de un año, 0,5. También se registra una disminución en el lapso de 1 a 3 meses.
Si retrocedemos al mismo informe correspondiente al 2do. trimestre de 2016, veríamos que la desocupación era del 9,3%, contra el 10,1 del primer trimestre de este año; y en el Gran Buenos aires, era del 10,6, hoy se incrementó en 0,5 puntos en y en los partidos del gran Buenos Aires trepaba al 11,2 y hoy se incrementó 0,9 puntos. La población desocupada era de 1.165.000 de personas.
Si vemos estos números y comparaciones con razonable objetividad, veríamos que la “cuestión social” se viene agravando y no hay político que este habilitado para tirar no ya la primera piedra, sino un mísero cascotito.
Hay, también, un crecimiento, diría vegetativo, lo que demostraría el fracaso de las políticas sociales implementadas hasta la fecha por los diferentes gobiernos, que han apuntado, más que a comenzar a resolver la cuestión a administrar la pobreza, intentando evitar al máximo la consecuente reacción social.
Se ha gastado mucho dinero por los diferentes gobiernos, pero daría la impresión que ese dinero, más bien se dirigió a mantener una cartera electoral que a un serio intento de disminuir los índices de pobreza, como por ejemplo lo está logrando Chile y comenzaron a hacerlo más tardíamente, entre otros países, Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia. Parecería que Paraguay también, lo que estamos en el mismo lugar, que significa retroceder somos los argentinos.