A tal punto es decisión cerrada la de Sergio Massa, que salió Margarita Stolbizer a “romper” públicamente con el tigrense, ruptura de una alianza que dejó de existir luego de 2017, pero que ambos usaron como marketing para mostrar que intentaban un proyecto político mayor. Hoy, la bonaerense, vuelve a aparecer como potencial compañera de fórmula de Roberto Lavagna, aunque ese lugar lo quiere Miguel Lifschitz.
Es curioso, pero en la inauguración del local central del comando de campaña de Lavagna, fueron más las ausencias que las presencias. No estuvieron ni Miguel Lifschitz ni Margarita Stolbizer, ni nadie del socialismo de Santa Fe. Tampoco los radicales “ricardistas”.
El acto fue organizado por Luis Barrionuevo y la Mesa Sindical Peronista. Estaban Hilda de Duhalde, Jorge Vanossi, Julio Bárbaro, Carlos Campolongo, Santiago Montoya, Pascual Albanese y los representantes de la “Mesa Diplomática Peronista”, Roberto García Moritán y Jorge Pereyra de Olazabal, que trabajan en un equipo dirigido por Archibaldo Lanús y Abel Posse. Muchos nombres, pero casi ningún aporte de votos real.
Incluso, en las últimas horas, se rumoreó que el radicalismo “ricardista” no rompería “Cambiemos”. Si bien el aporte de votos no era significativo, para Lavagna era un logro de su proyecto personal. Pero, sin este aporte, lo que pueda “armar” se acota a Santa Fe y, algo, Provincia de Buenos Aires. ¿Alcanza esto para sostener una candidatura? ¿Ahora se animará a una PASO contra Juan Manuel Urtubey? El economista ya lo descartó, por lo cual, se encamina hacia un nuevo fracaso electoral.
Pero la alianza de Massa con el kirchnerismo, ahora, genera especulaciones sobre cuántos votos se lleva el tigrense.
Unos dicen que todo el no-peronismo del voto a Massa, ya se marchó, y lo que queda es panperonismo.
Otros estudios dicen que 1 de cada 3 votantes massistas es antikirchnerista, otro es antimacrista y el restante sería un peronista con visión tradicional o alguien que busca una 3ra. opción.
Lo cierto es que Massa no plantea una unidad con el kirchnerismo sino con el peronismo, en un frente opositor. Y por eso se mantuvo a rajatabla en su reclamo de una PASO en el espacio.
El gobierno se ilusiona con el siguiente argumento: unirse con el kirchnerismo puede causar rechazo de los votantes antikirchneristas y peronistas con visión tradicional o los que buscan la 3ra. opción. Quedarían los antimacristas. ¿Alcanza con eso para ganar en la Provincia de Buenos Aires o de hacer la diferencia para imponerse en la Primera Vuelta o en el Balotaje? Hoy, es una incógnita. Pero aún cuando resulten 5 puntos porcentuales en Provincia, el triunfo de Vidal queda en duda.
El aporte “plus” que le otorga Massa al kirchnerismo es Natalia De la Sota, una de las hijas de José Manuel de la Sota, fallecido aliado de Massa, y quien comenzó a trabajar en la unidad del peronismo, estrechando vínculos con Máximo Kirchner.
El objetivo es obtener la mayor cantidad de votos posibles de Córdoba, para evitar el efecto de la virtual alianza entre Juan Schiaretti y Mauricio Macri.
Por eso, en esa senda, en la semana, en una audaz movida pensada por Alberto Fernández y desplegada por el histórico apoderado del Partido Nacional Justicialista, Jorge Landau; el kirchnerismo cerró un acuerdo con intendentes peronistas cordobeses y una docena de partidos locales, tradicionales aliados del Frente para la Victoria; que en esta elección, se aliaron a Juan Schiaretti por orden de CFK; creando un ruptura en el panperonismo de Córdoba que promete tener impacto en el caudal de votos que podrían dejar de apoyar a “Cambiemos” en la elección presidencial. Otra vez, el número es desconocido, pura especulación.
De esta forma, al bajarse de la candidatura presidencial CFK, permitió que “Alternativa Federal” se desinflara, que Lavagna quedara aislado del peronismo, que Massa se tuviera que “bajar” a negociar, realineó a los Gobernadores peronistas no kirchneristas y a casi todo el sindicalismo. Pero lo más importante, obligó al macrismo a tener que improvisar estrategias y negociaciones.
Hasta ahora, las negociaciones que planteó el macrismo han sido un fracaso. En parte, es natural, nadie quiere hacer un pacto con una fuerza política que tiene mala imagen, escasa intención de votos, comete errores y no los soluciona, que tiene un candidato presidencial que no se quiere bajar, tiene una segunda opción que desprecia, profundiza la pobreza y la indigencia, paraliza la producción y la inversión, mantiene aumentos de tarifas en medio de una crisis espantosa y no promete un solo cambio para los futuros cuatro años de gestión, si es que milagrosamente son reelectos.
Durante 10 días, se jugó con un plan para establecer “colectoras” en la Provincia de Buenos Aires que nunca tuvo chances de cerrar. En el camino, esmerilaron la figura de María Eugenia Vidal, que pasó de imbatible a estar cercada por Axel Kicillof y derrotada si llegaba el aporte massista.
Ahora, la Gobernadora bonaerense, para lograr la reelección, deberá pelear contra una mala estrategia electoral diseñada por Marcos Peña, que no le permitió desdoblar; el peso muerto de la candidatura de Mauricio Macri, la sensación de triunfo que hay en las huestes peronistas y en la unidad de todo el peronismo en contra de su persona.
Sin duda, un logro del Jefe de Gabinete y del asesor ecuatoriano, Jaime Durán Barba, que creyeron que “sacrificando” a la “Reina” salvaba al “Rey”; demostrando que, además de no saber de política, no tienen ni idea del ajedrez.
Mientras que el kirchnerismo logró sumar una parte importante del peronismo y el massismo a sus líneas y destrozó a sus potenciales “captores” de sus votos (el lavagnismo y el peronismo antikirchnerista); el macrismo no sólo no sumó aliados, sino que sufrirá fuga de votos hacia Roberto Lavagna, José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión; no tiene candidato a vicePresidente de la Nación, no están seguras las fórmulas en la Provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires, “Cambiemos” no está conformado en el territorio porteño y todo el sindicalismo macrista, que supo conformar Gerónimo Venegas, hoy está en fuga.
Desde hace unos días, hay danza de nombres para acompañar a Mauricio Macri. Se han lanzado una docena de nombre, un par de combinaciones y ciertas “reglas” para determinar el candidato a VicePresidente de la Nación.
Demasiado desgaste de personas, un proceso muy dilatado (que expone una preocupante debilidad política) y un desconcierto propio de la improvisación permanente. Otra vez deberían aprender del kirchnerismo, que pensó, diseñó y anunció la fórmula presidencial en silencio, creó un gran golpe de efecto con el anuncio y fue una novedad que sumó votos, personas y estructuras, como pocas veces antes ocurrió en la historia política nacional.
Incluso, el macrismo juega con una fórmula compuesta por dos hombres, algo que nadie especializado en marketing político recomendaría en una Argentina en donde las mujeres están empoderándose a una velocidad que paraliza a los hombres.
Un inmenso activo histórico del PRO fue tener mujeres en lugar destacados, como Gabriela Michetti y María Eugenia Vidal. Sus figuras “humanizaron” a un Ingeniero que poco tenía de político. Incluso hoy, con la pesada imagen negativa que acumula Mauricio Macri se podría morigerar con una presencia femenina.
En política, es notable ver como quién se equivocó 1 vez se puede equivocar 100 veces, hasta convertir un posible triunfo en una segura derrota.
Pero tampoco están definidas las listas Legislativas. Otra vez corre con ventaja el kirchnerismo, como sostiene que va a volver al poder, a los que quedan fuera de las listas le prometen cargos y cajas futuras. Por el contrario, el macrismo ha sido “tacaño” en poder y caja estos 36 meses y muchos creen que perderán las elecciones, por eso, la pelea por un lugar con chances de ser elegido será virtualmente “sangrienta” y puede generar más daño que ventajas. Otro riesgo de una estrategia electoral mal diseñada y que no tiene visos de cambiar.
Vienen días intensos. Este fin de semana vota 14% del Padrón. Se esperan 2 triunfo radicales (Mendoza, donde hay PASO; y Jujuy) y 3 derrotas (Tucumán, Chubut y Entre Ríos).
En ninguna de las 5 habrá un resultado sorpresa. La semana que viene, será el turno de Santa Fe, Tierra del Fuego, San Luis y Formosa, donde no habrá ningún triunfo macrista.
El miércoles 12/06 se deben presentar las alianzas. En 14 días, cierre de listas.
Como suele ocurrir en la Argentina, los cierres de listas son frenéticos. Es efecto de un sistema sin partidos políticos y que depende de las personas, dado que dónde se pare un candidato, cambia el posible resultado de una elección. Por eso, el kirchnerismo buscó el acuerdo con Sergio Massa. Con eso cerrado, creen que el triunfo está asegurado.