La postulación de Lijo tampoco recogió ningún apoyo institucional. Por el contrario, distintas entidades manifestaron su rechazo. El Colegio Público de Abogados porteño consideró “inaceptable” la nominación al recordar que el juez ha sido denunciado “reiteradamente” por mal desempeño en el Consejo de la Magistratura “por su actuación irregular o morosa en causas de corrupción contra la Administración Pública Nacional". Para la institución, Lijo “está muy lejos de poseer las cualidades de excelencia que se espera de un juez de la Corte Suprema". Por su parte, la Red de Entidades por la Justicia Independiente de Argentina (REJIA), compuesta por ONGs, emitió un comunicado que se titula “Lijo, una mala elección”, en el que se refiere al juez como “un magistrado de cuestionada solvencia moral”. REJIA también evaluó como “apresurada” la decisión de nominar a García-Mansilla mientras Maqueda continúa en el cargo, al margen de que pondera la trayectoria del decano de la facultad de Derecho de la Universidad Austral.
El Colegio de Abogados porteño y REJIA coinciden además en la necesidad de equilibrar la Corte con mujeres. Ese fue el reclamo de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina (AMJA), la primera institución en pronunciarse sobre las nominaciones. La entidad es presidida por Susana Medina, quien hasta el año pasado fue titular del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos. El portal La Política Online consignó que la jueza es impulsada por Karina Milei y Lorenzetti en caso de que se fuerce el cupo femenino, que puede ser motivo de una fuerte disputa en el Senado. Sin embargo, esto sería -agrega LPO- a costa de la nominación de García-Mansilla, no de la de Lijo. Por otro lado, si bien el catedrático ha sido ponderado por su idoneidad, su perfil conservador, asociado al Opus Dei y contrario al aborto legal, abre un signo de interrogación respecto de si su pliego podrá pasar el filtro de la Cámara Alta.
Que no se haya nominado a ninguna mujer fue también un cuestionamiento de la vicepresidente Victoria Villarruel, quien además -entre otras diferenciaciones con Milei- criticó la postulación de Lijo, al que le recriminó su accionar en la causa por el asesinato del sindicalista José Ignacio Rucci en 1973, crimen adjudicado a la organización terrorista Montoneros. Lijo resolvió en 2012 que el asesinato del entonces jefe de la CGT no fue un crimen de lesa humanidad por lo que la causa no era imprescriptible, y por lo tanto la archivó. La Cámara Federal revirtió esa decisión, pero desde entonces el caso no ha avanzado. Esta semana falleció Roberto Perdía, uno de los líderes de Montoneros. La familia Rucci había pedido a Lijo que lo cite junto con otro de los cabecillas, Mario Firmenich, lo que nunca ocurrió. Claudia Rucci, hija del ultimado sindicalista, fue designada por Villarruel al frente del Observatorio de Derechos Humanos del Senado.
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