En especial, cuando el desbarranque del consumo general, al tornarse inalcanzables para el poder adquisitivo de la mayoría de la población el ritmo de encarecimiento de los productos electrónicos, ha obligado a varias cadenas a cerrar sucursales, como sucedió recientemente con Musimundo y antes con Frávega, Garbarino y Ribeiro (y hasta en algún caso vender paltas en cuotas), para aferrarse a las ferias promocionales online y así liberar stocks de mercaderías estancados en las redes de locales de todo el país por la recesión.
Se esperanzan en que las expectativas de una inflación sostenida en el tiempo hará que quienes deban renovar equipos se fijen en el monto de las cuotas de los planes de 12 mensualidades en más, antes que en el precio final.
Cada vez les cuesta más convencer de esa especulación presuntamente antiinflacionaria, porque cada vez son menos los consumidores cuyos ingresos les liberan excedentes para meterse en las financiaciones, por largas que sean, y muchos menos aún los que disponen de margen crediticio en las tarjetas.
Ya se les había agotado el envión que traían los celulares, televisores y acondicionadores de aire en los primeros 6 meses de 2019, según consta en el Monitor de la Economía Real del Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación e invoca AFARTE (Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica).
La industria en general hasta había crecido 2,3% en abril respecto de marzo, si bien en la comparación interanual había retrocedido 8,8%, como ocurrió en casi todos los sectores relacionados a los bienes durables.
Y como en mayo la actividad económica abandonó el signo negativo por primera vez en 12 meses, aflojó un poco la inflación y había pax cambiaria se marcó una tendencia favorable durante el 3er. bimestre, que euforizó a los estrategas de la reelección de Mauricio Macri y los inspiró a profundizar medidas de alivio, como subsidiar congelamientos de tarifas, combustibles y ceder en las tasas, a la espera de revertir el malhumor detectado en la sociedad y conseguir el voto.
Las PASO derrumbaron las estanterías y las agujas de los indicadores enloquecieron augurando un 2do semestre de terror, y fantasmas de un pasado no muy distante volvieron al acecho.
Los fabricantes de electrónica limitaron sus planes de producción en todas las líneas durante el 1er semestre, a la espera de ver cómo resultaban los incentivos a las ventas impulsados por el gobierno.
Recién en junio mostró un leve repunte de 5% en la producción respecto del mismo mes de 2018, después de 13 meses con variaciones interanuales negativas. Acumuló de todos modos un 10% de retroceso en las entregas respecto del mismo mes del año anterior, si bien redujo a menos de la mitad la caída de mayo, que había sido del -23,9%.
Pero al igual que lo sucedido con las automotrices, el movimiento de demanda que se generó apenas alcanzó a las cadenas comerciales para desprenderse de existencias arrumbadas, antes que para formular nuevos pedidos.
Carrera contra la obsolescencia
Este tipo de liquidaciones de fuera de temporada (el off que se ve, por lo común, en los carteles de ofertas de indumentaria discontinuada) tropieza con importantes barreras en el mundo de la tecnología, donde las innovaciones son permanentes y desactualizan rápido los modelos.
El auge del e-commerce en medio de la malaria general del consumo en Argentina, confundió a los marketers, que creyeron ver en estas oleadas de promociones online una oportunidad de resarcirse de las pérdidas precedentes cobrando por adelantado en el precio los intereses que publicitaban suprimir en las cuotas.
Aparte de engañosa, quedó en evidencia en los últimos días que las ofertas que figuraban en las home pages solían no coincidir con el valor actualizado de cada producto, seguramente porque la velocidad de las remarcaciones no dio tiempo a homogeneizarlas.
El salto disuadió a muchos de los curiosos que buscan oportunidades en los eventos online por las facilidades de pago que ofrecen. AFARTE lo tipifica claramente al informar sobre la concentración de la demanda de celulares entre la gama baja (58%) y media (40%), con una pequeña participación de los celulares de gama alta (2%).
Los desafíos continuos en la mayoría de las regiones principales por la dinámica global en la industria de los smartphones (en el eje de la disputa tecnológica entre USA y China) provocaron una caída del 2,3% interanual en el 2do trimestre y este constituye el 6to trimestre de bajas, según explica el informe del IDC (International Data Corporation).
En el caso de los televisores, justo la comparación interanual del 1er semestre coincide con el crecimiento que hubo en aquel momento en la demanda respecto de 2017, del orden del 70%, por el interés que había en seguir las alternativas del Mundial de Fútbol en Rusia.
De ahí que se registrara en esta oportunidad una fuerte caída en la producción, del -71%, y en las ventas, del 65%, que la tentación de pagar nuevos modelos en muchas cuotas pretendió revertir.
Las pantallas de mayor tamaño terminaron siendo las menos buscadas en este achicamiento del mercado y sólo las estándar de 32” se mantuvieron activas, explicando casi el 50% de las unidades comercializadas.
También los Smart TV descendieron en un año 10 puntos en su participación, en el marco de una mayor presencia de HD y simultáneamente de una calidad de imagen de menor resolución (1280 x 720 pixels), que concentró el 47% de la demanda.
Con la fabricación de acondicionadores de aire ocurrió que en el semestre declinó 37%. Hubo un adelanto de compras de la primera parte del año que se compensó con una merma del 30% en el 2do trimestre.
Influyeron en el movimiento de aparatos, por un lado el disuasivo de las tarifas de electricidad, pese al congelamiento preelectoral, por otro el sell out de los frio/calor (como alternativa al oneroso gas invernal), que hizo subir las ventas 24% en el semestre, y finalmente el proceso migración hacia la tecnología inverter.
En el informe de AFARTE consta que a junio de 2018 estos equipos representaban un 17% de las salidas y un año después ocupan el 21% de los Split vendidos.
La demanda residencial de electricidad descendió en agosto un -2,9% en la comparación interanual, un indicador del temor que infunden los medidores en el ánimo de los usuarios particulares.