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Crece la insatisfacción global con la democracia representativa

"En los últimos años, numerosos académicos han encontrado evidencia de que la salud de la democracia está en declive en todo el mundo, utilizando términos como "retroceso democrático" o "recesión democrática" para describir un deterioro general de los derechos y las instituciones democráticas. Tal como destaca una nueva encuesta del Centro de Investigación Pew de 34 naciones, la democracia sigue siendo una idea popular entre los ciudadanos promedio, pero el compromiso con los ideales democráticos no siempre es fuerte. Y muchos no están contentos con el funcionamiento de la democracia", comienzan las conclusiones del centro de estudios estadounidense. El 64% de los habitantes encuestados en 34 países cree que a los funcionarios electos no les interesa qué opinan sus electores de sus decisiones.

Más de la mitad de los ciudadanos en el mundo no está satisfecho con el funcionamiento de la democracia en su país. La frustración con la clase política y la inestabilidad económica son las causas principales que conducen a que el apoyo a los valores democráticos sea hoy más débil, según una encuesta del Centro de Investigación Pew entre 38.426 personas en 34 países, efectuada entre el 13/05/2019 al 02/10/2019, con la dirección de Richard Wike y Sharon Schumacher.

A pesar del compromiso con los valores democráticos, el 52% de los encuestados mundiales está descontento con este sistema político. Destacan la insatisfacción en los padres de la democracia: en Grecia un 74% de los encuestados considera que no funciona. Al revés: la satisfacción entre los habitantes de Suecia, India o Países Bajos se sitúa en torno al 70%.

En comparación con los datos del 2018, mexicanos, brasileños y españoles son los que más han mejorado su perspectiva sobre la democracia, pero, aun así, la insatisfacción tiene un piso del 50%. Una de las causas, afirman los investigadores, es la frustración con la clase política. La ecuación es simple: los políticos representan, en gran parte, el declive de la democracia. En los países analizados, 6 de cada 10 habitantes no creen que la élite política les tenga en cuenta. La frustración aumenta entre los estadounidenses y los europeos. En cambio, los ciudadanos del sudeste asiático confían más en sus líderes.

El Centro de Investigaciones Pew (Pew Research Center) es un 'think tank' con sede en Washington DC financiado por el organismo no gubernamental The Pew Charitable Trusts, que comenzó en 1990, con Donald S. Kellermann en rol de 1er. director de lo que se conoció como Times Mirror Center porque era parte de un proyecto de encuestas de opinión del Times Mirror, holding de la familia Chandler que en 2000 pasó a control de Tribune Media Company. De todos modos, Pew Research continuó haciendo sus investigaciones.

The Pew Charitable Trusts tiene más de US$ 6.000 millones en activos, un presupuesto anual de US$ 350 millones y su misión declarada desde 1948 es servir al interés público "mejorando la política pública, informando al público y vigorizando la vida cívica".

En esta reciente investigación de estado de la opinión pública se concluye qe la mayor parte del público que describe los 9 derechos e instituciones esenciales de una democracia como Muy Importantes se encuentra en USA y Hungría; aún así, solo un tercio en estos países (33%) considera que los 9 son muy importantes. En 8 naciones, de las 34 encuestadas, el público que expresa esta opinión no llega a 2 dígitos.

Encuesta sobre la satisfacción con la democracia by Urgente24 on Scribd

En todo el mundo, las personas hacen distinciones entre los diversos principios probados. Si bien un promedio del 82% en 34 naciones dice que es Muy Importante vivir en un país donde el sistema judicial trata a todos por igual, menos dicen lo mismo acerca de tener un sistema político que permite a las organizaciones de derechos humanos o partidos de oposición operar libremente.

En la encuesta actual, una media del 64% en todos los países encuestados cree que a los funcionarios electos no les importa lo que piensen las personas como ellos. Y, en casi todas las naciones encuestadas, aquellos que piensan que a los políticos no les importan los ciudadanos promedio tienen más probabilidades de estar insatisfechos con la forma en que funciona la democracia en su país.

Las actitudes hacia los principios democráticos se han mantenido generalmente estables desde que el Centro de Investigación Pew hizo por primera vez muchas de estas preguntas en 2015. Sin embargo, ha habido algunos cambios notables. Por ejemplo, el apoyo a la libertad en Internet, la libertad de prensa, la libertad de expresión y la igualdad de género ha aumentado en muchos países.

El apoyo a la libertad de prensa ha aumentado significativamente en algunas naciones, donde organizaciones como Reporteros sin Fronteras y V-Dem han documentado disminuciones en la libertad de los medios en los últimos años, tales como Turquía y USA.

En USA, el porcentaje de personas que dijeron que la libertad de prensa es muy importante aumentó en 13 puntos porcentuales entre 2015 y 2019. Sin embargo, este aumento se produjo principalmente entre los simpatizantes demócratas e independientes con tendencia demócrata, pasando del 64% al 85%. Pero entre los simpatizantes republicanos e independientes con tendencia republicana, se mantuvo prácticamente sin cambios (72% a 77%).

Durante los últimos años varios investigadores han llegado a la conclusión de que la democracia se encuentra en un punto de decadencia en el mundo. 

En comparación con los resultados del 2015, hay más personas que otorgan más importancia a la igualdad de género o la libertad de expresión, pero destaca su suave declive en países como Rusia.

La existencia de un sistema judicial que trate a todos por igual y combata la corrupción política es la prioridad del 82% de los ciudadanos encuestados, y la igualdad de género resulta importante para el 74%. En cuanto a la libertad religiosa, para el 68% representa una prioridad. Pero las diferencias entre regiones son abismales; en aquellos países donde la religión tiene un mayor peso, sus habitantes priorizan esa libertad. Para los europeos es una de las últimas preocupaciones, por ejemplo. De hecho, aquellos que simpatizan con movimientos de extrema derecha en Europa tienden a apoyar en menos medida la libre práctica de la religión, excepto en España y Polonia.

La celebración de comicios electorales no es una prioridad para los ciudadanos. Un 65% de los encuestados en 34 países considera que es de máxima importancia el derecho a elecciones con un mínimo de 2 partidos candidatos. En Rusia, donde la encuesta fue realizada antes de conocerse la intención de Vladímir Putin de cambiar la Constitución, el porcentaje fue inferior al 50%.

El rechazo a la censura es mayoritariamente amplio entre los países de Europa Occidental, USA y Canadá, donde 7 de cada 10 entrevistados consideran que las libertades de discurso, de prensa o de expresión en internet son muy importantes. Su apoyo disminuye ligeramente en los países de Europa del Este, mientras que menos de la mitad de los encuestados en países de Cercano Oriente, el Magreb, África subsahariana y Asia las perciben como Muy Importantes. Turquía, Sudáfrica y Australia destacan por ser grandes defensores de la libertad de expresión en comparación con sus vecinos.

La crisis financiera de 2008 y la lenta recuperación económica posterior aparecen como causas del debilitamiento de la democracia. Una economía debilitada tiende a traducirse en un rechazo mayor por parte de la población. Esto aparece muy en evidencia en el caso de Grecia: 84% de los encuestados en ese país dijeron sentirse frustrados con la clase política y tan sólo un 19% confía en la idea de un Estado que beneficie a toda la sociedad. 

Sin embargo, el investigador Richard Wike asegura que eso no implica que la democracia siempre triunfe en países con un PIB por cápita alto ya que la diferencia ideológica con el partido en el poder o la ­percepción del futuro de sus hijos también tienen un papel en la percepción colectiva.

Por suerte, la mayoría todavía confía en el voto como mecanismo para ­influir en las decisiones de los ­gobiernos y sus políticas. Un 67% siente que votar cambia las cosas. España es de los países más inclinados hacia ese ejercicio político: 8 de cada 10 individuos opinan que el voto es la solución.

Aun así, la insatisfacción generalizada con la democracia pone en peligro la confianza en la democracia representativa y deja un vacío en el sistema que los movimientos populistas y los líderes alejados de ideales democráticos buscan ocupar, advirtió el director de la investigación, Richard Wike.

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