ver más
POD 4 _336x280_violeta

¡Feliz año nuevo, feliz año electoral!

Las particularidades de un proceso en el que el peronismo se jugará su continuidad en el poder. 

Año Nuevo. Año electoral. Pero no cualquier año electoral. Si el calendario no se altera, en agosto habrá elecciones primarias que definirán a los candidatos que en octubre siguiente disputarán la Presidencia de la Nación. Será el 10° proceso presidencial desde la recuperación de la democracia en 1983, que coincide además con la conmemoración del 40° aniversario de la restauración constitucional tras la última dictadura militar. Se trata del ciclo democrático más prolongado en la historia del país. Ese mismo 10/12 en el que se cumplen 4 décadas de continuidad institucional asumirá el próximo o próxima Presidente. Y aunque es aventurado lanzar pronósticos cuando restan meses para los comicios, cierta estabilidad en algunas variables permite conjeturar sobre eventuales particularidades del proceso electoral venidero. La más llamativa es que, por primera vez desde que le tocó ser gobierno y estar en condiciones de intentarlo, el peronismo podría no conseguir una reelección consecutiva. La alcanzó con Juan Domingo Perón en 1952; con Carlos Menem en 1995 y con Cristina Kirchner en 2011, completando un ciclo de 3 períodos ininterrumpidos que incluye el de Néstor Kirchner, quien voluntariamente declinó postularse en 2007 en favor de su esposa. El peronismo viene de una derrota histórica en las elecciones legislativas y en 2023 ese resultado podría ser incluso peor.

Pero este año podría darse incluso el escenario en el que un presidente peronista electo en las urnas y posibilitado (y con deseos) de competir por un 2do mandato no logre conseguirlo. Es el dramático caso de Alberto Fernández, cuyo derrotero lo deja en una situación de extrema vulnerabilidad competitiva. La última vez que fue consultado en forma pública al respecto, el Presidente dijo que no estaba “pensando” en postularse para buscar un 2do mandato, luego de afirmar varias veces que iría por la reelección. Sin embargo, ese anhelo hoy sería sólo confiado a sus íntimos. Fernández, que logró picos de popularidad del 80% de imagen positiva en el inicio de la pandemia, comenzó un incesante declive en el que influyeron, entre otros factores, la prolongada cuarentena -que tuvo como punto de quiebre la fiesta clandestina en Olivos y el ‘Vacunatorio VIP’- la pelea nunca saldada con su Vicepresidente que deterioró su autoridad y el desborde del dólar y de la inflación, 2 elementos de mucha sensibilidad para la sociedad. La sumatoria de estos y otros episodios erosionaron la aprobación presidencial que reflejan las encuestas, tanto en imagen como en intención de voto. Pero además del factor cuantitativo Fernández tiene una limitante política: nadie con poder de decisión en el Frente de Todos apoyará su aventura reeleccionista. Empezando por Cristina Kirchner, depositaria del mayor caudal de votos del peronismo.

alberto-brindis.jpg

Alberto Fernández podría ser el primer presidente peronista en no conseguir su reelección.

Ambigüedad

La Vicepresidente, es cierto, es la figura política que por sí sola más adhesiones recoge. Sin embargo, su base electoral es escasa para lograr la hazaña de un 3er mandato a casi una década de haber concluido el 2do. Se ha dicho muchas veces: CFK tiene un piso envidiable de intención de voto, pero un techo muy bajo que la deja vulnerable en un balotaje. Incluso en una primera vuelta, revelan algunas encuestas. Tal como se mencionó en esta columna, esa debilidad sería el principal motivo de su renuncia a competir por cualquier cargo electivo en 2023. No obstante, aquella afirmación que la Vice hizo de forma tajante minutos después de que un tribunal la condenara a 6 años de prisión por corrupción entró en zona de ambigüedad en los últimos días. En un acto en Avellaneda, Cristina Kirchner desmintió que se haya autoexcluido de competir o que haya hecho un “renunciamiento”, como se dio a llamar a aquella decisión. Sino que lo que le impide postularse es una proscripción. Una prohibición. De esa forma aludió a la inhabilitación a ejercer cargos públicos que le dictó el tribunal como pena accesoria.

La aclaración entra, sin embargo, en colisión con el argumento que dio en su descargo tras la condena. En ese momento dijo que no iba a postularse porque no quería someter al peronismo a que “lo maltraten” durante la campaña achacándole una candidata condenada en un juicio oral. Expresaba de esa manera una voluntad. Una decisión propia. Pero en Avellaneda ese discurso mutó. Ya no se trata de una opción, sino de una imposición externa, algo que escapa a su control. “Ni renunciamiento, ni autoexclusión. Proscripción”, dijo. Con eso dejó abierta la posibilidad de competir. Porque no existe tal cosa como la proscripción. Ninguna de las penas establecidas por el tribunal oral que la condenó por administración fraudulenta entrará en vigencia hasta que la sentencia quede firme, es decir, tras una acordada de la Corte Suprema. Sin plazos para tomar una decisión, se da por hecho que el fallo del máximo tribunal no llegará durante el año electoral. Es más, se especula con que podría tardar varios años en producirse. Hasta entonces, la Vicepresidente goza de sus derechos políticos de forma plena. Algún observador se preguntó pícaramente en estos días qué hará CFK con su discurso de la proscripción cuando llegue al cierre de listas habilitada para inscribirse.

Cristina-Avellaneda.jpg

Cristina Kirchner jugó con la ambigüedad respecto de una eventual candidatura.

Juego político

La retórica de la proscripción y de la ambigüedad escondería, sin embargo, un juego político. Como explicó el politólogo Lucas Romero, la expectativa de una candidatura es un recurso con el que CFK busca hacer valer su poder a la hora de confeccionar la oferta electoral del peronismo. En las horas posteriores a la sentencia, gobernadores y sindicalistas de la CGT se reunieron para analizar la situación. Los gremialistas luego hicieron lo mismo con intendentes del conurbano. El peronismo hoy no tiene candidato a presidente. Hay algunas insinuaciones. La Cámpora impulsaría a Eduardo ‘Wado’ de Pedro. Para el consultor Raúl Timerman, el ministro de Interior y el más cristinista del gabinete, no obstante, no es el candidato de la Vicepresidente. “Cristina no tiene candidato”, dijo para decepción del intrépido Juan Grabois, quien también apoya a 'Wado'. Esto se debería al fastidio que la líder tendría con los dirigentes que le responden. Trascendió que, en una reunión en Ensenada, les endilgó ciertos rasgos parasitarios. En Avellaneda los instó a militar y a no esperar que alguien “baje del cielo para decirnos lo que hay que hacer”. “Los mandó a laburar”, comentaban en los corrillos.

CFK exceptuaría de su crítica a Axel Kicillof, a quien muchos ven como un plan B de la Vice, incluso para perder. El gobernador bonaerense tiene otros planes: reelegir en la provincia. “Cristina, te necesitamos”, exclamó Kicillof en Avellaneda, en lo que parece una gesto de autopreservación para que no lo convoquen a encabezar una gesta impredecible. En la provincia las probabilidades son distintas. El gobernador luce competitivo. Pero habrá qué ver cómo se produce el efecto arrastre en el segmento presidencial de la lista opositora, que parece hoy con más chances de ganar. Hay que recordar que fue esa tracción la que colocó a Kicillof en la gobernación. ¿O todavía alguno cree que ganó en 2019 por recorrer la provincia a bordo de un Renault Clío? Expectantes también están los intendentes peronistas, que nunca terminaron de sintonizar con el gobernador. Todavía aspiran a que uno de ellos compita por el Sillón de Dardo Rocha. Se lo señala al jefe de Gabinete de Kicillof, el lomense Martín Insaurralde, encabezando esa pretensión.

Kicillof-selfie.jpg

Axel Kicillof apuesta todo a retener la provincia.

Inflación y coparticipación

En el mapa del Frente de Todos aparece también Sergio Massa. El ministro de Economía es quien tal vez tenga más claro cuáles serán las motivaciones de los electores. “Con alta inflación, no hay 2023 para nadie” ha dicho. Por eso sus esfuerzos están puestos en dominar los precios para que los salarios les ganen. Es la clave en todo año electoral. No en vano Massa viene aplicando un ajuste desde que asumió. El orden fiscal es uno de las armas contra la escalada inflacionaria. Con la apuesta de ‘Precios Justos’, en el Palacio de Hacienda estiman que el IPC de diciembre estará en línea con el de noviembre, del 4,9%, la más baja desde febrero. Estimaciones privadas, en cambio, lo ubican bien por encima del 5%. Massa aspira a un índice que “empiece con 3” en abril. Casualmente, es en ese mes en el que podría definir si es precandidato a Presidente. Cuentan que dice eso en privado y que ya no repite que no competirá en 2023.

Los gobernadores peronistas, en tanto, también proyectan. Jorge Capitanich siempre aparece en el radar. El chaqueño había comenzado a mostrarse como presidenciable pero luego confirmó que buscará reelegir. En los próximos meses tal vez revea esa posición. Quien saca pecho ahora es el santiagueño Gerardo Zamora, quien logró algo de atención en medio de la disputa entre Nación y la Ciudad de Buenos Aires por la coparticipación. Se lo señala a Zamora como uno de los puntales de la avanzada K para que el Gobierno desconozca el fallo de la Corte Suprema que le devolvió a la CABA puntos del reparto de fondos federales que la Casa Rosada le quitó en 2020 para dárselos a la provincia de Buenos Aires. El desacato se frustró cuando el Presidente resolvió, presuntamente a propuesta de Massa, pagar con bonos mientras se le solicita a la Corte la revisión del fallo, algo que no ocurrirá durante la feria judicial.

Massa-ministerio.jpg

Sergio Massa tiene su propio duelo con la inflación antes de definir si será precandidato.

Enfrentamiento

“Agrupación Política Amague y Recule permanente”, devolvió Cristina Kirchner desde Avellaneda. La Vice mantiene un enfrentamiento frontal con la Corte y le recrimina al Presidente no tomar acciones para disciplinarla. El principal encono es con Horacio Rosatti, titular del tribunal, quien como tal asumió la presidencia del Consejo de la Magistratura, el órgano en el que se eligen y sancionan jueces, luego de que se declarara la inconstitucionalidad de la ley vigente hasta entonces, impulsada por la misma CFK. El Consejo está trabado por una controversia desatada en el Senado. Allí la Vice partió al bloque oficialista para conseguir una silla más en la magistratura. La Corte también frenó esa movida, aunque el kirchnerismo insiste en que eso corrió para los mandatos vencidos por lo que designó otra vez al representante del nuevo bloque. Luis Juez, senador del PRO que reclama esa silla, judicializó el caso, que deberá tratarlo nuevamente la Corte. Así las cosas, los representantes del Senado aún no juraron y ese organismo clave para la designación de jueces permanece sin funcionar.

La pelea entre el oficialismo y la Corte sumó un nuevo punto de fricción con la difusión de supuestos chats que registran conversaciones entre el ministro de Seguridad y Justicia porteño, Marcelo D’Alessandro, con -entre otros- un estrecho colaborador de Rosatti. D’Alessandro, que ya había quedado herido por aquella filtración respecto del affaire de Lago Escondido, denunció que los nuevos chats son “falsos” y que él fue, en todo caso, como aquella vez, blanco de espionaje ilegal. El kirchnerismo hace caso omiso de esto último y difunde los chats como prueba de un “vínculo promiscuo” entre la Corte y Juntos por el Cambio.

Cumbre en Cumelén

Horacio Rodriguez Larreta mantendrá por ahora a D’Alessandro. Tampoco aceptó el pago con bonos de la coparticipación, por lo que volvió a la Corte y denunció penalmente a funcionarios nacionales por incumplimiento del fallo. El jefe de Gobierno porteño no quiere además mostrarse concesivo con el Frente de Todos. No quiere reproches de los ‘halcones’ de JxC. Especialmente de Mauricio Macri y Patricia Bullrich. La presidente del PRO sostiene su precandidatura presidencial a toda cosa y aprovecha cada vez que puede para esmerilar a Larreta, su competidor interno. Macri, mientras tanto, no confirma ni desmiente una eventual postulación. Se verá con Larreta después del brindis de año nuevo, en Villa La Angostura. Podría definirse allí un principio de acuerdo por las candidaturas del PRO. Bullrich está expectante, hay encuestas que la muestran en paridad con Larreta. También lo está María Eugenia Vidal.

En el country Cumelén no sólo se hablaría de candidaturas nacionales, sino también de las porteñas y bonaerenses. En esos niveles también se observan disputas. En la Ciudad, el exPresidente apoya a Jorge Macri, su primo y actual ministro de Gobierno porteño. Larreta impulsa a su ministro de Salud, Fernán Quiros, luego de coquetear con un apoyo tácito a Martín Lousteau, postulante del radicalismo, partido que tiene además al gobernador jujeño, Gerardo Morales, y al neurocientífico Facundo Manes como oferta para el rubro presidencial. Elisa Carrió, 3ra pata de la coalición opositora, dice que no se siente representada por ninguno de estos nombres. En la provincia de Buenos Aires, en tanto, abundan los precandidatos a la gobernación. Cristian Ritondo encabeza a los que apadrina Patricia Bullrich. Se cuentan allí además Javier Iguacel y Joaquín de la Torre. El intendente de Lanús, Néstor Grindetti, cuenta con el aval de Macri. Larreta, en tanto, mantiene inamovible su opción por Diego Santilli, quien resultó su carta ganadora en las legislativas de 2021.

Macri-Larreta.jpg

Macri y Larreta comenzarían a definir la estrategia del PRO en Villa La Angostura.

El factor Milei

Mientras tanto, todos, oficialistas y opositores, miran de reojo a Javier Milei. El diputado libertario construye su candidatura presidencial con desencantados de todos los espacios. Si las elecciones presentan un escenario de tercios, Milei tiene altas chances de meterse en el balotaje. La última encuesta de la consultora Opinaia muestra que el líder de La libertad avanza ganaría esa instancia si los candidatos fueran Macri o Cristina. Muy pocos creen en escenarios como esos, pero sirven para graficar la popularidad del economista y cierto clima de época. Por otro lado, qué hará el cordobés Juan Schiaretti también es una incógnita. En el FdT lo ven como un elemento clave para reforzar el panperonismo. Pero teniendo en cuenta la pésima imagen que Alberto Fernández y Cristina Kirchner tienen en su provincia, difícilmente ‘el gringo’ se vea tentado con una invitación de ese estilo.

Comenzó el año electoral. Se suele decir que “falta mucho” para los comicios. Pero el tiempo pasa volando.

Más contenido de Urgente24

Récord de migrantes en 2022: Cada minuto, 31 personas huyen de su país

Alberto Fernández tendrá nuevo jefe de asesores

Macri: Entrevista, chicanas, y duras críticas

Recontraespionaje: CABA denuncia que los K editaron chats

Temas

Más Leídas

Seguí Leyendo