Milei atacará el flanco económico. Si bien el INdEC confirmaría esta semana que la inflación de octubre se desaceleró en relación a los picos de 12% de los 2 meses previos, la medición semanal que publica el propio ministerio de Economía muestra una tendencia al alza en el inicio de noviembre. El líder de La libertad avanza también aprovecharía el nuevo caso de espionaje ilegal que se destapó en los últimos días. Es materia de una investigación judicial los contactos entre el ahora detenido expolicía Ariel Zanchetta y el funcionario de la AFIP Fabián ‘Conu’ Rodríguez, un encumbrado dirigente de La Cámpora, de los más cercanos a Cristina y Máximo Kirchner, que presuntamente le compró material de inteligencia clandestina. Massa le dijo a Luis Majul que la vicepresidente no tendrá injerencia en su eventual Gobierno. Pero sería la protección de la Vice la que le impide al ministro reclamarle al ‘Conu’, como lo hizo con Martín Insaurralde, la renuncia, dado que la AFIP está bajo la órbita de Economía. Le da así a Milei un elemento para agitar la bandera del antikirchnerismo.
Rodríguez evitó ponerse a disposición de la justicia al punto que el fiscal Gerardo Pollicita tuvo que pedir una orden de detención que fue rechazada por el juez Marcelo Martínez de Giorgi ni bien aparecieron en tribunales los abogados del camporista. Es un punto débil que puede abordar Milei, quien pidió ser querellante en la causa dado que su nombre apareció en una lista de presuntas víctimas.
Otro costado institucionalista que podría abordar Milei es el del intento de juicio a los miembros de la Corte Suprema. El libertario se pronunció en contra hace tiempo. Massa, en cambio, especula. En un acto que bordeó la burla, el ministro de Economía le dijo a Majul que, siendo candidato presidencial, desconoce el contenido de lo que se sigue en la comisión de la Cámara de Diputados en la que hay 2 legisladores de su propia fuerza, el Frente Renovador. En Córdoba, donde quiso caer bien, dijo que “no es momento de discutir el comportamiento” de los jueces del máximo tribunal, no porque sea improcedente como denuncian la oposición y los propios cortesanos sino para no “ensuciar” el proceso electoral. Como definió el periodista Diego Genoud, biógrafo del candidato oficialista, “Massa es un fundamentalista del corto plazo”.
La revelación del caso Zanchetta también puso en crisis el intento de juicio político cuando resta la firma de los dictámenes acusatorios. El diputado y exAFI Rodolfo Tailhade quedó salpicado al descubrirse que mantuvo conversaciones con el espía inorgánico, pero rechazó tener un vínculo con él. Tailhade es miembro de la Comisión y un cruzado del ‘lawfare’ a instancias de Cristina Kirchner. Sus contactos con Zanchetta abren sospechas cuando Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, presidente y vice de la Corte, respectivamente, denuncian que se utilizó material obtenido mediante maniobras de inteligencia ilegal para impulsar las acusaciones. La sesión de la Comisión se levantó abruptamente el martes para no darle a la oposición una tribuna para cuestionar no sólo a Tailhade sino todo el proceso. Curiosamente Alberto Fernández no se pronunció sobre el caso, a pesar de su preocupación por “los sótanos de la democracia”.
La mayoría de las últimas encuestas de intención de voto coincide en que hay una ventaja de Milei, aunque en zona de empate técnico con Massa. Esto, sin embargo, no es motivo suficiente para llevar calma a La libertad avanza, que cruje por el acuerdo que su líder selló con Mauricio Macri. Esta semana se conoció otra carta que manifestaba disconformidad con el denominado ‘Pacto de Acassuso’, esta vez por parte de legisladores electos de la provincia de Buenos Aires. No anunciaron ruptura, de todos modos. Milei, por otra parte, reunió en el Hotel Libertador, donde el libertario circunstancialmente vive y opera, a los legisladores electos a nivel nacional luego de una primera misiva impugnando el acuerdo con Macri. Acudió incluso el sindicalista Pablo Ansaloni, quien mayor ánimo rupturista había mostrado. Más allá de las escaramuzas, el libertario habría puesto cierto orden hacia adentro de su fuerza, que ahora se concentra en la fiscalización de la elección. Contará en ese punto con la ayuda inestimable de un sector del PRO, alianza con 'la casta' que será aprovechada por Massa para exponer las contradicciones de su adversario.
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