El negocio de la empresa @medicus_sa es no brindarte lo que te hace bien cuando, en verdad lo necesitas, sino condenarte a usar lo que a ellos no le afecte el bolsillo que yo alimenté, y con creces, durante años de cuotas mensuales pagadas religiosamente para tener el plan de cobertura más completo que ofrece.
Ante semejante circunstancia tuve que recurrir a una abogada para iniciar ante la justicia un amparo de salud, con el objetivo de que @medicus_sa resguardara mi derecho a la salud, derecho humano de rango constitucional.
La justicia ha dictado inmediatamente una medida cautelar obligando a @medicus_sa a garantizarme mi tratamiento con la tecnología prescripta por mis médicos, profesionales de reconocida trayectoria, la Academia Nacional de Medicina y la práctica internacional.
No obstante que la justicia le ha impuesto a @medicus_sa un plazo perentorio de 72 horas para iniciar el tratamiento en la forma que corresponde y con el prestatario que la prepaga mencionada emplea, @medicus_sa no cumplió, hasta ahora, con la medida cautelar aludida, no importándole mi salud sino solo salvaguar su estado financiero.
Como esto no solo me puede pasar a mí, sino a cualquiera de quienes gozamos de “la cobertura” de una prepaga que se precia de ser una de las mejores, he decido hacer público mi caso para que sepas que no podes dormir tranquilo; la empresa @medicus_sa NO es lo que pensas, se borra cuando verdaderamente la necesitas y, para colmo, ni siquiera cumple lo que la justicia (actuando en tiempo y forma) la obliga a brindarme.
Puse toda mi confianza en una institución que hoy me da la espalda, haciendo, mes tras mes, el sacrificio de abonar una mensualidad que no cesa de aumentar para sentirme protegido. Ese sacrificio que muchos no pueden hacer porque no tienen un trabajo o bien no pueden alcanzar con sus ingresos.
¿Qué puedo sentir?
Realmente, es una pregunta que no necesita respuesta.
Jorge Héctor Santos.