Un ejemplo de alternativa lo brinda la Constitución mexicana, que en lugar de prohibir la discriminación en base a la "raza", lo hace en base al "origen étnico". El término, sin embargo, sí aparece en el artículo 3 de la Constitución mexicana. En Alemania, el debate cobra especial relevancia por el significado que tenían las razas para el proyecto nazi.
El uso del término "raza" lleva a una contradicción sin solución, ya que las víctimas del racismo se ven forzadas a definirse como pertenecientes a una raza y entonces utilizar terminología racista cuando piden por sus derechos, explicó Hendrik Cremer, del Instituto Alemán por los Derechos Humanos. "El lenguaje sugiere que existen diferentes razas entre los humanos. Pero solo las teorías racistas argumentan eso. Al final, el término promueve el pensamiento racista."
Desde el punto de vista científico, la idea de que la humanidad pueda ser dividida en razas ha sido desacreditada hace tiempo como carente se sustento. En cambio, los antropólogos consideran hoy que la especie humana está compuesta por una única raza, dividida en diferentes etnias que, a su vez, se dividen en pueblos.
El término etnia se basa en categorías no necesariamente biológicas como la lengua y las costumbres. Uno de los antropólogos clave en esta desmitificación del predeterminismo biológico que llevó al segregacionismo y la discriminación racial, es Claude Lévi-Strauss, quien resaltó las tendencias etnocéntricas de toda cultura.
Ya en 1950, la UNESCO recomendó sustituir la nación de raza humana, considerada no científica y confusa, por la de etnia, basada en diferencias culturales (lengua, religión, costumbres y otras).
“En el curso de la historia, nadie ha podido establecer cuántas razas humanas hay y cuáles, con estimaciones que van de 2 a 200. En 1871, Charles Darwin ya lo había notado y afirmó que la clasificación racial es un ejercicio de arbitrariedad, con poco que ver con la ciencia", explicó el genetista italiano, Guido Barbujani, a Maldita Ciencia. Además, contó, el estudio de nuestros genomas ha demostrado que todos somos diferentes, pero estas diferencias son matices en un continuo de posibilidades y no vienen en paquetes raciales bien diferenciados:
“Dos miembros de la misma población son a menudo un poco más similares que los miembros de poblaciones lejanas, pero hay un famoso estudio en el que un coreano resultó ser genéticamente intermedio entre dos europeos”.
Entre los humanos no existe una diferencia genética bien definida entre razas como sí sucede por ejemplo con los chimpancés, explicó en la misma dirección el genetista estadounidense Alan Templeton.
Juan Ignacio Pérez Iglesias, catedrático de Fisiología en la Universidad del País Vasco, sostuvo en The Conversation que, desde un punto de vista biológico, las razas humanas no existen. Las diferencias entre unos seres humanos y otros “son el producto de la evolución”. Concretamente de 4 factores: mutaciones aleatorias en el ADN, selección natural de variantes genéticas que nos brindan las mejores posibilidades de sobrevivir (por ejemplo, una piel clara u oscura donde es útil), migraciones y casualidad.
Hay diferentes ejemplos de diversidad genética, explicó Pérez en a Conversation. Por ejemplo, los inuits (pueblos que habitan en las regiones árticas de América del Norte) toleran el frío mejor que otros seres humanos. Mientras tanto, una mutación en un gen permite a los bajau laut (los llamados “nómadas del mar”, que viven en las costas de Indonesia y Malasia) permanecer sumergidos en apnea hasta 13 minutos.