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Canto Supremo, el nuevo poema de Orlando Barone

El panelista del programa oficialista '6,7,8', Orlando Barone, ya fue el hazmerreír de Twitter por su poema (?) llamado 'Papanatalogía'. Pero ahora fue más allá y publicó otra 'poesía' de su autoría cuyo título -'Pelotudos'- ya denota la violencia y el odio que el Gobierno dice no fomentar. En esta oportunidad, Barone le dedica a la Corte Suprema el poema “Canto Supremo” a todos los integrantes de la misma, excepto uno.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- El panelista del programa oficialista '6,7,8', Orlando Barone, volvió a escribir un poema, después de las repercusiones que tuvo su poema "los pelotudos", a quienes describió como "antikichnerística, antiargentinísticamente y cacerolamente". En esta oportunidad, el “periodista” dedicó un poema a la Corte Suprema de Justicia, tras el fallo que emitió el martes 18/06 con respecto a las modificaciones que el oficialismo pretendía al Consejo de la Magistratura, al que denominó “Canto Supremo”.

A continuación, le dejamos el “poema” y usted saque sus propias conclusiones:

Honor y gratitud

a sus señorías!

A todas menos a una.

La que por algo

en su apellido

lleva la última letra

del alfabeto.

Y por algo

no zafa de su solitario

destino de réprobo

y zocato,

que quiere decir zurdo.

Los hechos son sagrados

no importa cuáles,

dicen sagrados longevos

de la longevidad inmóvil.

Sagradas son las cautelares,

las subrogancias y las intangibles

e inaccesibles cuestiones

supremas.

Porque el sagrado ejercicio

de las leyes es de nobles

y no puede ser oficio de plebeyos.

Una cosa es ampliarles a estos

algún derecho de cristianos;

y otra es permitirles el abuso

de elegir con sus plebeyas intenciones.

jueces sagrados.

¡Oh! Supremo éxtasis mediático

que cunde luego del coro coral de la Corte.

Se entiende la bella orgía

democrática.

Anti democratizar excentricidades populares

sigue siendo una dicha incomparable.

Por eso gorjean en las sagradas

sectas y escondrijos  judiciales,

y en las corporaciones sagradas

que copulan con ellas obscenamente

neutrales, ancestrales y parentales.

Gorjean como si un orgasmo supremo

 

las sacara de su ostracismo de ostras cerradas

en un témpano antiguo

que para descongelarse va a requerir un más

intenso sol de multitudes plebeyas.

Es lógico oír  hoy supremos

y sagrados cantos de clase.

Siempre, quienes cantan

desde la altura

cantan sobre el silencio

de los otros.

Porque así está establecido

desde el origen

originado por los mismos que cantan.

¡Gratitud y honor a sus señorías

supremas! Menos a una.

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