La construcción cobró también la primera parte de la compensación no remunerativa que, desde el mes pasado, algunas empresas pagaron $1.000 y hasta enero completarán los $5.000 en 5 veces en total.
La "asignación no remunerativa" confirmada vía decreto publicado en el Boletín Oficial contenía varias exclusiones, como "los trabajadores del sector público nacional, provincial, municipal y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cualquiera sea su modalidad de vinculación y/o el régimen laboral aplicable", lo mismo que los trabajadores del sector agrario y al personal de casas particulares.
Ahora, luego de una audiencia de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares, se acordó establecer una asignación excepcional no remunerativa de $3.000 para el personal de casas particulares que realice una jornada mayor de 16 horas semanales, a pagar a fin de mes y con diciembre a razón de $1.500 cada uno.
Para menos de una jornada semanal de 16 horas y más de 12 semanales, el bono de $1.500, en 2 cuotas de $750. Menos de 12, de $1.000 en 2x$500.
En muchos casos, la gente que terceriza las tareas domésticas para salir a trabajar o estudiar y tienen sus propias dificultades salariales se las verá en figurillas para cumplir evitando despedir o retornar a la clásica clandestinidad que ha caracterizado a este tipo de servicios.
Por un lado, no todos los empleadores son trabajadores dependientes y, por otro, alrededor de un tercio no recibió el bono de $5.000.
Como quiera que sea, no hay bonos o ajustes periódicos que resistan la erosión implacable de la inflación: antes motorizados por los tarifazos y luego por las devaluaciones, pero la caída del poder adquisitivo de los ingresos se advierte en indicadores del consumo, como la caída interanual del 18,6% que tuvieron en agosto las cantidades vendidas por los comercios minoristas, que ya acumulan -12,5% en los 8 meses del año transcurridos, según informó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Tampoco los cronogramas con los refuerzos en las remuneraciones que se van otorgando mueven el amperímetro de los gastos hogareños, ni esperanzas se trasmiten de que lo hagan.
Ni un tiro para el lado del consumo
Un relevamiento por los comercios en las principales ciudades del país da cuenta que el 27,5% espera que sus ventas aumenten en los próximos 3 meses, el 47,1% que se mantengan sin cambios y otro 25% que continúen cayendo, y el 0,4% no supo precisar la tendencia.
Con esta incertidumbre empresarial, la baja al 60,5% en el uso de la capacidad instalada industrial y despidos en Zanella, adelanto de vacaciones de 2.500 trabajadores en l a emblemática Arcor por haber mermado las ventas de sus 1.200 categorías de productos, financiar a una tasa cercana al 100% el pago de un bono no remunerativo de $5.000 anunciado por el gobierno que compense por el mayor deterioro causado al poder adquisitivo del salario acordado en paritarias a un tercio de los 6 millones de empleados en blanco del sector privado sigue siendo un dolor de cabeza para muchas de las patronales, sobre todo Pymes, por más que el bono sea no remunerativo y, por tanto, exento de cargas tributarias.
No digieren la que consideran una maniobra de la Administración Macri de haberles transferido a las empresas la responsabilidad por una inflación que, en todo caso, fue provocada por la política oficial de licuar deuda y cubrir gastos con el aumento nominal del IVA.
Únicamente sería accesible para un selecto nivel de compañías que tienen una posición en el mercado que les ha dado margen para remarcar precios y fijar condiciones. Pero además que en los convenios firmaron cláusulas de revisión o gatillo.
Sobre todo cuando en menos de 2 meses deberán afrontar los medio aguinaldos.
Varios de los gremios habían cerrado las negociaciones colectivas con cláusula de revisión y hasta directamente gatillo al haber sido superada la pauta, pero de todos modos una reapertura, como la inicialmente propuesta por la UIA, no podría instrumentarse antes del cambio de gobierno.
En el sector petrolero advierten, directamente, que los recientes cambios en las reglas de juego y los que se vienen en las tarifas no sólo afectarán los programas de inversión sino que determinará suspensiones y hasta despidos.
Conspicuos banqueros y financistas afirman estar clavados con Leliqs y Letes y con sus patrimonios jibarizados para emerger. Entidades que se desvalorizaron entre 40% y 60%, y hasta energéticas que deberán refinanciar los bonos que emitieron en el Hemisferio Norte a una tasa similar a la originaria, cuando el riesgo-país está por las nubes y voceros de una próxima administración advirtieron a los fondos de inversión que podrían pesificarles sus tenencias.
Aún flota en la entidad fabril la decisión que había tomado el mayor grupo privado nacional, Tenaris, de irse de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, harto de perder valor a diario.