Debe considerarse que esto sucede cuando el Gobierno argentino afirma querer zafar de un incumplimiento de sus obligaciones financieras con acreedores privados, y está inmerso en un proceso de renegociación de pasivos.
La decisión de la Secretaría de Energía se suma a otras medidas que han complicado la actividad empresarial en la Argentina tal como las restricciones al giro de utilidades al exterior, el incremento de las cargas tributarias y un embrollo en la estructura de precios relativos.
Todo esto condiciona no sólo las inversiones directas posibles presentes y futuras sino que tendrá consecuencias sobre todos los compromisos pendientes e impactarán en la credibilidad de la economía argentina. De pronto, el fantasma del 'vivir con lo nuestro' regresa con una fuerza formidable.
La 'desdolarización' fue una iniciativa de Eduardo Duhalde, luego retomada por Cristina Fernández de Kirchner, recuperada ahora por Alberto Fernández, y siempre fracasó en una sociedad que sólo cree en el dólar estadounidense. No obstante, los políticos simulan ignorar el clamor popular y siguen destruyendo el peso argentino con cada devaluación que, además, asesina el salario.
La 'desdolarización' de Duhalde apostó a licuar deuda empresarial privada, provocando una irresponsable transferencia de ingresos con el argumento de que había que recuperar el desarrollo nacional.
La 'desdolarización' de CFK es similar a la que propone Alberto F.: herramientas de simulación de mejoras en los ingresos, no en forma genuina sino en forma de 'bicicleta' que, al final del ciclo, habrá que recomponer, ojalá no de modo tan brutal como el que empleó Mauricio Macri. Todo el esquema es obvio pero aún permite engañar a algunos sectores populares habitualmente desinformados.
El problema de la energía eléctrica fue advertido en diciembre por Urgente24, cuando asumía Alberto F.
Las distribuidoras eléctricas habían dejado de pagar a Cammesa, apostando por un 'perdonazo' o un 'paga el Tesoro Nacional', mientras que Cammesa no liquidaba en tiempo y forma a las generadoras. Las cooperativas, por ejemplo, ya reclamaron un plan de pagos que no tienen otro financista/garante que el Estado Nacional.
La Secretaría de Energía permitió que la irregular situación prosperase, y carece de una estrategia creativa.
Tampoco se ha preguntado: ¿Cómo se compensan los descalces financieros que provoca la pesificación a las generadoras? El problema impactará sobre los esfuerzos del ministro Martín Guzmán. Y sus consecuencias también son obvias.