Alberto ya no sorprende, la furia de CFK y el puente de Massa
Alberto Fernández quiere espantar al electorado de centro mostrando a Mauricio Macri abrazado a Jair Bolsonaro y emparentándolo con “los que no aprecian la democracia”, según aquel video que divulgó el propio mandatario. Con esa herramienta de campaña, Fernández pretende atraer -otra vez, por espanto- algunos de los muchos votos que le faltan al Frente de Todos para garantizar su continuidad en el poder después del próximo 10/12. Pero apenas unos días después de la publicación de ese clip fue la propia administración Fernández la que confirmó que el mandatario, en el año en el que la democracia argentina cumplirá 4 décadas, recibirá en la Casa Rosada por 2da vez a Miguel Díaz-Canel, heredero de la dictadura inaugurada hace casi 65 años por los hermanos Castro en Cuba, donde el partido gobernante -el comunista- es el único con derecho a existir. A la Argentina también llegará otro dictador, el venezolano Nicolás Maduro, cuyo régimen ha sido denunciado en reiteradas ocasiones por violaciones a los Derechos Humanos. También la oposición venezolana vive amenazada por el régimen chavista. La ONG Foro Penal contabilizó a fines del año pasado alrededor de 260 presos políticos. Pero en la Casa Rosada no quieren ofender a un histórico aliado del kirchnerismo. Gabriela Cerruti, portavoz oficial, apenas balbuceó que "no nos parece del todo bien, pero mucho menos nos parece del todo mal" lo que ocurre en Venezuela. También pudo decir “estamos a favor de todo lo bueno y en contra de todo lo malo”. Cerruti también intentó poner en igualdad de condiciones a los 2 dictadores con los otros presidentes que visitarán Buenos Aires para la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), este martes 24/01 en el Hotel Sheraton, al afirmar que todos fueron elegidos democráticamente en sus países. La contradicción entre el mensaje que Fernández quiso enviar en relación a Macri/Bolsonaro y el que finalmente transmite con la invitación y defensa a Díaz-Canel y Maduro difícilmente pueda sorprender a alguien a esta altura del partido. Aún así, es notable. Hubo reacciones opositoras. Patricia Bullrich pidió la detención de Maduro y Horacio Rodríguez Larreta le solicitó al Presidente que no se abrace con dictadores.
