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Napoli ha ganado el Scudetto 33 años después de Maradona

33 años después de la última liga con Diego Maradona en el club, y tras declararse en bancarrota a inicios del siglo 21, Nápoles es campeón y lo festeja en las calles.

A las 22:30 hora de Italia el jueves 04/05/2023, en Udine, el Napoli descorchó el tapón de las emociones: tras empatar 1-1 con el Udinese, es campeón de Italia por 3ra. vez. La gran expectativa de la afición del Napoli duró 33 años desde que ganó el anterior título pero 1 solo punto en el Dacia Arena bastó para que los ‘azzurri‘ se proclamaran campeones. En Udine había 15.000 aficionados napolitanos pero durante el partido llegaron al menos 5.000 más. En Nápoles, una ciudad entera estalló de alegría, con fuegos artificiales por todos lados. 60.000 llegaron al estadio Diego Maradona para ver el partido desde las 8 pantallas gigantes (2 por sector) ubicadas en el estadio. El mundo entero celebra el campeonato del Napoli.

El grito de liberación se elevó desde el estadio Maradona y comenzó la fiesta: “Ustedes me pidieron que ganara, ahora hemos ganado juntos“, arengó el presidente del club, Aurelio De Laurentiis. Luego: “Ahora el objetivo es reconquistarlo, una vez más. Entonces iremos por la Champions League. Éste es un punto de partida, incluso para Spalletti“.

Desde Fuorigrotta, el distrito donde se ubica el estadio, hasta la colina de Posillipo y el promontorio de Vomero, la ciudad fue envuelta en color azul, en todas sus tonalidades. Cada calle, cada callejón del centro histórico, cada metro de calle estaba abarrotado: todos esperando el silbato final en el Dacia Arena, de Udine. Luego, una gigantesca procesión en el paseo marítimo, el reflejo del Castel dell’Ovo iluminado en azul sobre el agua, al igual que otros monumentos de la ciudad.

La zona peatonal, ya tomada a las 21:00, continúa hasta las 4:00 de la mañana del viernes 05/05, cuando el equipo regresa a Nápoles y se espera el abrazo en el aeropuerto de Capodichino, antes del festejo en el partido del domingo en el Maradona contra la Fiorentina.

El equipo

33 años después de la última liga con Diego Maradona en el club, y tras declararse en bancarrota a inicios del siglo 21, Nápoles es campeón y lo festeja en las calles todo Nápoles, tal como lo demostró ante la Juventus, en el partido previo a la visita al Udinense.

Después de ganar al equipo ‘bianconero‘, acariciando el Scudetto, los aficionados inundaron el aeródromo de Capodichino y llevaron en sus hombros a su equipo por las calles de Nápoles, un pequeño ‘simulacro’ del verdadero festejo porque el Nápoles tras una campaña impresionante, solo empañada por la pronta eliminación en la Coppa Italia ante la Cremonese. Pero ya puede festejar 5 fechas antes del final.

Su estilo de juego ofensivo, asociativo y distinto; su fortaleza defensiva con figuras sorprendentes como el surcoreano Kim Min-jae; y la dupla Victor Osimhen / Khvicha Kvaratskhelia, son pilares del campeón sin hablar de Luciano Spalletti, ex de Roma e Inter, entrenador quien había avisado durante la temporada pasada que su proyecto era sólido, cuando llegó en 3er. lugar de la Serie A en su 1ra. temporada sentado en el banco del napolitano.

Es un equipo compensado y equilibrado con la pelota como protagonista. Obviamente que todo recuerda a aquel otro equipo, el de Diego Maradona, que le arrebató el título al Norte de Italia, tan cuestionado en el Sur.

La estrella

Khvicha Kvaratskhelia es la gran estrella. Con un padre que había sido su entrenador en sus primeros pasos, Kvaratskhelia decidió ser jugador de fútbol pero nadie creyó más en él que él mismo.

Andrés Carrasco lo recibió en la Academia del Dinamo Tbilisi en 2011, cuando el jugador era un niño de 10 años: “Nadie, ni su familia, podía prever que con 22 años llegaría al Nápoles e hiciera lo que está haciendo. Ni en Nápoles se lo creen”.

Andrés Carrasco, ya en el Shakhtar, quiso contratarlo para el conjunto ucraniano. Pero Khvicha no fue a Ucrania, y se marchó al fútbol ruso.

Tras pasar por una temporada complicada en el Lokomotiv de Moscú, Kvaratskhelia firmó con el Rubin Kazan, un club venido a menos, con un plantel más táctico que técnico.

El presidente De Laurentiis anunció su fichaje en 10 millones de euros aún sin saber pronunciar su nombre. Pero él estaba convencido que estaba delante de una bomba por explotar.

De Laurentiis convenció el director deportivo Cristiano Guintoli de que había que apostar por este delantero georgiano que jugaba en el fútbol ruso y era desconocido.

Mientras la ciudad lloraba desconsolada la marcha de Lorenzo Insigne, Khvicha Kvaratskhelia aterrizaba en Nápoles por la puerta de atrás, procedente del Dinamo Batumi, donde había llegado del Rubin Kazan tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.

No ha pasado 1 año y él es la gran sensación del Nápoles campeón de la Serie A. En su jugador franquicia junto a Osimhen.

Audaz, desequilibrante, creativo juega en Italia tal como si fuese en Rusia o en Georgia.

¿Cómo fue que ha pasado desapercibido para los ‘grandes’ europeos semejante jugador? Nadie reparó en él. Ni siquiera en el Dinamo Tbilisi.

Carrasco dice que es un jugador más trabajador que talentoso:

“En ese momento no era un jugador técnicamente muy talentoso. Durante toda su carrera en la Academia nunca fue uno de esos 4 o 5 elegidos, que marcan la diferencia. Era un jugador que estaba bien, con mucha fuerza, con mucha velocidad, técnicamente correcto… Pero nunca había sido un jugador determinante tal como es ahora”.

Otro español, Eduardo Docampo, lo entrenó en el Rubin Kazan, y le contó a Sport.es:

El jugador era fácil de ver. No había que ser un gran ojeador. Tenía unas cualidades y una proyección tremenda con 18 años. Cuando lo fichamos ya se le veía ese potencial, aunque quizás tenía menos éxito en sus acciones. Necesitaba entender algo más el fútbol”.

Pero él se quedaba entrenando el 1 contra 1 y acciones de ataque, y aprendió a ser futbolista antes que malabarista.

El presidente del equipo ruso, pese a que el club estaba corto de presupuesto, abogó para se quedara un par de años en el equipo para que siguiera creciendo antes de dar el salto.

Eduardo Docampo: “Le decíamos que valorara más el momento en el que vivía. Se enfadaba con nosotros y yo me reía porque pensábamos que iba a ser un gran jugador y estábamos especialmente encima de él. Se tenía que preocupar más en el proyecto que era como jugador que en la inmediatez y en las prisas. Él tenía muchísima prisa por llegar. Creo que si se hubiera ido pronto de Rusia se hubiera caído.”

Y llegó a Nápoli y es la estrella que festeja.

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