Como él, llegaron muchos otros desde distintos puntos del país. "Todo lo que se ve construido después del incendio, fue por solidaridad, fue entre vecinos y con ayuda de voluntarios", remarcó Daiana Puchi, una de las personas que coordina las donaciones que llegan y agrega que "desde el Estado dicen que para junio van a tener las viviendas construidas con paneles, pero mientras tanto el frío ya llegó y hay familias enteras viviendo en carpas".
"El invierno acá es crudo, hay un montón de gente con criaturas, gente grande que no tiene casa", dijo un vecino que también perdió su fuente de trabajo, y apuntó contra los funcionarios: "Acá no apareció nadie. Nos dejaron baños químicos hace como un mes y nunca los vinieron a vaciar".
Por eso, intentan salir adelante ayudándose mutuamente para tener un resguardo antes del crudo frío invernal.
"Teníamos casas, una plantación de frutales grandes, alambrados, sistema de riego y salimos con lo puesto. Se quemó todo. La pérdida fue total, de 50 años de laburo", resumió Paz, una artesana, al diario 'Río Negro'. Las llamas también destruyeron su taller de carpintería.
"Hay créditos hipotecarios a los que no puedo acceder porque al ser artesana, obviamente no tengo recibo de sueldo", aclara.
Hasta ahora, la familia solo logró levantar un obrador donde guardan algunos materiales que han recibido a través de colaboraciones.
"No tengo trabajo pero rescato que toda mi familia está bien. Durante el incendio, estábamos en pie de guerra para defender la chacra y no hubo cómo. Todo fue salvar vidas. Estamos agradecidos de que salimos todos bien, hasta los perros", recuerda. Dice que, "por momentos, nos cae la ficha de que perdimos todo. Es toda nuestra vida, nuestra historia. Era un bosque nativo de cipreses de 150 años, mezclado con frutales. Y ya no está".