En ese sentido, cuestiona que el regreso a las aulas no sea una de las prioridades más urgentes del gobierno en el corto plazo . "Plantear que las escuelas pueden seguir cerradas hasta agosto o setiembre implica una enorme discriminación en desmedro de los niños más humildes", afirma el comunicado.
"La prohibición a los niños y jóvenes de asistir a la escuela es otra decisión sanitaria divorciada de la medicina basada en la evidencia. Hay un amplio consenso médico y evidencias al respecto de que los niños y los jóvenes están menos expuestos al contagio del coronavirus y tienen mucho menos riesgos que, de contraerlo, sean casos graves. Sin embargo, por prejuicio o creencia, en contra de lo que indica la evidencia médica, las autoridades sanitarias y educativas generan pánico en la población respecto a la salud de sus hijos y la convencen de que el beneficio de quedarse en la casa es mayor que el costo por las pérdidas de aprendizajes escolares" sentencia.
Luego hace alusión a las terribles consecuencias que los "paros docentes" tienen sobre los alumnos en sus vidas adultas: "En el estudio Los efectos de largo plazo de los paros docentes: evidencia de la Argentina” se señalan que los niños argentinos que sufren los paros docentes tienen menores salarios y más falta de empleos cuando son adultos. Mantener cerradas las escuelas por el coronavirus tendrá análogas consecuencias concentradas en los hogares de menores ingresos", asegura el informe.
"El sistema educativo argentino ya estaba en crisis antes del coronavirus. En las pruebas PISA 2018, Argentina calificó por detrás de Chile, Uruguay, Brasil y Colombia e igual que Perú, cuando hace 20 años Argentina lideraba la región y se ubicaba muy por encima de Perú. El confinamiento potenciará esta decadencia. Además pone en evidencia otros fracasos, como es el caso del programa nacional “Conectar Igualdad” que se suponía debía universalizar el acceso de los niños pobres a las computadoras", concluye.