El delegado del Ministerio de Educación de Santa Fe aseguró que el arma "no pertenecía al ámbito familiar, de manera que puede presumirse que el niño la haya encontrado".
“Acá tenemos un desafío desde lo educativo para saber cómo afecta a los chicos también el tema de las balaceras o los videojuegos con armas con los que ya están familiarizados. Hay que trabajar puerta adentro de la escuela”, señaló Biaggiotti.
“No hay nada que haga presumir la existencia de algún tipo de bullying hacia el niño, y que por esa razón llevara el arma a la escuela. Existen antecedentes de este tipo de conductas, que se vinculan a la subjetividad del niño y a la transgresión que significa llevar un arma y mostrársela a su amigo", concluyó el funcionario.
Lo cierto es que esta no es la primera vez que sucede un hecho de estas características. Que un niño de 10 años pueda acceder a un arma evidencia la falta de control que hay sobre las mismas en Rosario, y el nivel de inseguridad al que están expuestos los menores.