Consultado concretamente sobre si lo que busca el gobierno nacional es cobrarse lo adeudado o si existe otro objetivo, respondió:
"Acá hay dos cuestiones:
> Una es que el Banco Nación recupere el crédito
> Después hay otros problemas, que es la fuente laboral (5.000 trabajadores), los productores postergados (1.800), una situación compleja en la economía del norte de Santa Fe y hay una empresa que tiene un papel importante del comercio de granos.
Durante el concurso, Vicentin no ha podido volver a hacer funcionar la empresa porque los productores no quieren volver a trabajar con Vicentin.
Entonces, la empresa se fue debilitando y depreciando, y empezaron a aparecer grupos empresarios trasnacionales como Glencore, Cargill, Dreyfus proponiendo un pagadiós a 10 años o quita de la deuda pidiéndole que se resigne el 50% del capital".
En este sentido, remató: "Es en ese contexto de solución de mercado la extranjerización con pérdidas para la banca pública donde aparece la decisión política de intervenir con una propuesta de expropiación como es el planteo inicial que realizó el gobierno nacional o la propuesta de la Provincia de Santa Fe.
Terminaríamos perdiendo un activo empresarial muy interesante para el país porque es una empresa que tiene absoluta viabilidad, está inserta en el sector exportador de la economía e implica un flujo de divisas muy importante.
Transformándose en una empresa mixta entre Estado y cooperativas agropecuarias nos daría como resultado un importantísimo jugador en el comercio de granos, que por cierto merece ser blanqueado habida cuenta que desde que perdimos la Junta Nacional de Granos y se privatizaron los puertos, una de las características básicas de ese comercio es el mecanismo de triangulación y subfacturación de operaciones".
"Cuando uno mira lo que exportó Vicentin hasta el año 2018 y lo que exportó la Asociación de Cooperativas Agropecuarias (ACA), y si tuviéramos una empresa mixta, estaríamos construyendo el jugador número 1 de granos, incluso por encima de Cargill", cerró.