Al ser consultado sobre la posibilidad de que tanto la oposición como e oficialismo puedan recomponer el diálogo, el ex funcionario aseguró: "Para que haya diálogo, tiene que haber un paso previo: la voluntad de hacerlo. El diálogo no es un intercambio de monólogos, sino que significa la propensión a escuchar y moldear tu prejuicio respecto a lo que dijo el otro. Si vos te vas a permanecer inalterable frente a lo que te diga el resto, no estás dialogando, estás alternando monólogos".
Y agregó: "Acá hay una cuestión estructural; no pasa por si se tratan bien o mal. Lo primero es la agenda. La agenda de discusión entre el gobierno y el principal polo opositor es una agenda de poder, no es una discusión de agenda ciudadana. No están discutiendo los tema de la sociedad, están discutiendo los temas de poder. Entonces, cuando vos discutís sobre el poder, involucrás una porción de tu poder, por eso no se van poner de acuerdo nunca", sostuvo. "Si realmente discutieran temas de agenda ciudadana, probablemente se pondrían más de acuerdo en algunos temas porque no resignan nada de su poder", completó.
Sin embargo, el dirigente afirmó que "no tengo una mirada dramática de que todo explota por los aires". No obstante, aclaró: "Lo que sí advierto es el peligro de que la sociedad argentina está empezando a convencerse de que no pueden esperar nada de la política respecto de su situación personal. Cuando vean que la institucionalidad no puede solucionar sus problemas, van a buscar arreglarlo en otro lado y ahí surgen los inconvenientes de todo tipo", cerró.