"Cuando en diciembre de 2015 me ofreció hacerme cargo de la conducción del Instituto, el desafío era mayúsculo. No había antecedentes en el mundo de semejante deterioro institucional durante casi una década", continúa, haciendo referencia al gobierno anterior al de Cambiemos.
"Desde entonces -cuando abrimos las puertas a toda la población para permitir el seguimiento de cada decisión de gestión- hasta el día de hoy, ha sido la voluntad política del presidente, en férrea defensa de la verdad y la transparencia, la que allanó el camino con su apoyo para la recuperación de la credibilidad institucional y la reconstrucción de la infraestructura estadística del país".
Y luego lanza una "amenaza" o una "advertencia" a los ciudadanos: "me cuesta tener confianza en que la independencia con que se desarrolló este proceso eventualmente pudiera ser respetada en el futuro, cuando esas manifestaciones provienen de quienes, desde las más altas funciones de gobierno, han sido testigos pasivos o actores directos del profundo avasallamiento institucional que tuvo lugar entre 2006 y 2015".
No está de más destacar las declaraciones recientes de Alberto Fernández sobre el Indec: el candidato presidencial del Frente de Todos reafirmó sus críticas al funcionamiento del organismo de estadísticas durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y dijo que esa era una de las políticas de Cambiemos que debía ser valorada.