La inclusión de elementos tan corrosivos en el debate político por parte del Gobierno ya despierta la sospecha de que Milei no quiere la sanción del Presupuesto y que en realidad apunta a la discrecionalidad que ya tuvo en años anteriores con la prórroga de la última ley vigente.
Esa fue la reflexión del economista y consultor Ricardo Delgado, quien estimó que la cuestión de los discapacitados y de la AUH que reavivaron la polémica estuvo "medida" y no fueron accidentales.
"Creo que el Gobierno está yendo a no tener presupuesto el año que viene. Ya lo hizo dos años. Porque eso te da más margen en el año electoral", opinión Delgado, director de la consultora Analytica, en diálogo con LN+.
Para el economista, con su proyecto el Ejecutivo hace una "declaración de principios política" en momentos en el que, consideró, "el poder de la motosierra es menor que al comienzo".
En esa línea, recordó que el ministro de Economía, Luis Caputo, advirtió que "la posibilidad de seguir recortando el gasto ha llegado a su límite".
"El Presupuesto toca cosas que a mi juicio deben estar medidas", estimó sobre los recortes en discapacidad y la pretendida discrecionalidad en la AUH y otras asignaciones. "No es trivial que el Gobierno juegue con estos temas tan sensibles", agregó.
En lo que hace a los discursivo, Delgado aventuró que el Presidente podría volver a hablar de los "degenerados fiscales que les quieren sacar el equilibrio a los argentinos".
Para el consultor, el "trasfondo" de lo reflejado en el Presupuesto es que "la actividad no reactiva y se recauda cada vez menos" a la vez que "la posibilidad de ajustar" es menor. "No alcanza la recaudación aún con la motosierra adentro", sintetizó.
Por otro lado, Delgado insistió en que el aspecto político del proyecto es una "declaración de principios y una suerte de plataforma electoral" con la que el Gobierno "dice desde la macro 'voy a seguir apreciando el dólar'", por lo que -sostuvo- "va a ser cada vez más caro producir y construir en la Argentina para que la inflación sea más baja".
Bajo su punto de vista, el ajuste previsto para el año que viene es una "señal fiscal para el mundo exterior" o sea, detalló, para "los inversores que empiezan a dudar de la capacidad del Gobierno de sostener el equilibrio fiscal de cara a un año electoral que ya está a la vuelta de la esquina".