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S.O.S de Karina Milei a Mauricio Macri: "Vamos a necesitar un bote más grande"

Nuevo enamoramiento entre el PRO y LLA. El tiburón que amenaza a Milei. Esperando los “mejores 18 meses” que prometió Caputo (ya se fueron 4).

Ring-ring, ring-ring, sonó el celular amarillo. “Aló”, dijo Mauricio de un lado de la línea. Del otro, respondió Karina: “Qué hacés, perdido…”.

Nunca los hombres estamos tan empoderados como cuando las que nos llaman son ellas. Y el ingeniero olió la desesperación de la hermana presidencial más rápido de lo que tardaba ‘Bruce’, el tiburón que Spielberg soltó en las playas de Amity Island, en sentir un rastro de sangre en el mar.

“Vamos a necesitar un bote más grande”, habrán pensado en la Casa Rosada ante una bestia que siempre subestimaron, como lo hizo el alcalde de Amity (y ya la corto con la cinefilia).

Ese monstruo es el malhumor social que amenaza con deglutirse a Javier Milei de un solo tarascón en las próximas elecciones.

¿Y por qué la gente está tan enojada con el Presidente? Bueno, si cada vez son más los que no pueden pagar las deudas que tuvieron que contraer para llegar a fin de mes y la respuesta del Javo es que “nadie les puso una pistola en la cabeza” para que lo hicieran, y… lo más probable es que no coseche la mayor de las simpatías.

Y si Milei prometió que en agosto “la inflación va a empezar con 0”, y en realidad el IPC que se conoció en estos días (de julio) marcó 2,1% -encima al alza y más alta todavía en servicios-, es posible que el Presidente no genere mucho afecto.

Y si pronosticaba que la actividad iba a subir “como pedo de buzo”, pero Luis Caputo y Santiago Bausili (BCRA) reconocen que ese submarinista está con meteorismo, entonces la cosa viene lenta (¡‘Toto’ dijo “reactivar”!), y lo único que funciona a toda máquina es la trituradora de asalariados formales… bueno, se entiende el punto.

Cuando el Presidente cae en las encuestas, los primeros que salen corriendo al grito de “¡tiburón, tiburón!” (última, lo juro) son los inversores, que se escapan de los bonos argentinos como Don Ramón huye del Señor Barriga cuando viene a cobrar la renta y hacen subir el Riesgo País.

Todavía no habíamos descolgado las serpentinas con las que festejamos que el índice estaba ahí nomás de perforar los 400 puntos y nos iba dejar tomar deuda a todo fulgor que ya nos pusimos a suplicar que no llegue a 500, como viene amagando.

Y a todo eso… ¿dónde está el Javo? Después de un raid mediático en el que lo vimos hasta en la sopa y del que resultó la frase de la pistola, el Presidente se mandó a guardar en los últimos días. Rarísimo.

En ese marco es que nos enteramos que Karina y Macri tomaron contacto. Por eso el llamado luce como un pedido de auxilio. Un S.O.S (Sálvennos o Sonamos). Y hacia la Casa Rosada marcharon los emisarios del PRO (De Andreis y Ritondo) para juntarse con los de LLA (los Menem) con Diego Santilli en el medio, que ya no sabemos si es colorado, amarillo o violeta. Sí sabemos…

Con foto y todo, se armó entonces una mesa que se va a reunir cada 15 días. El Gobierno quiere el apoyo del PRO para eliminar las PASO, para lo que los amarillos tienen reparos; y el PRO quiere que el Gobierno les respete algunos espacios de poder, y , por ejemplo, que respalde a Jorge Macri para reelegir en la Ciudad.

Adivine si esa mesa hará que mejore la economía ahí donde hace falta para que redunde en una mejora del humor social que potencie las chances electorales del Gobierno…

Adivinó: no lo hará.

‘Toto’ intenta algunas alquimias. Ahora levantó las restricciones para que las empresas que no tienen ingresos en dólares se puedan endeudar en esa moneda, algo prohibido tras la crisis del corralito.

Pudo ser un lapsus, pero al ministro se le escapó que la expectativa es que la medida “ayude a reactivar la economía”... esa que él mismo había anticipado que iba a ingresar en los “mejores 18 meses en décadas”. Ya pasaron 4 de esos meses y acá seguimos, como en altamar a la espera de gritar "¡tierra a la vista!".

El primero en protestar por los créditos en dólares fue Hernán Lacunza, que -sospechamos- con el guiño de Macri se lanzó prematuramente a instalar su candidatura presidencial. El exministro de Economía y vice de Racing dijo la palabra maldita, “2001”, para cuestionar la medida. Así empañó un poco el clima de nuevo enamoramiento que atraviesan libertarios y macristas.

Los que también entraron en modo Lennon y le dan “una chance a la paz” son los peronistas. Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa también olieron la sangre de un gobierno herido y se activaron para tratar de limar sus asperezas, y aprovechar el “momentum”.

Al menos lograron que el espacio llame la atención por algo más que algún gobernador peronista amenazando a los inversores con expropiar lo que les parezca u otro sindicalista peronista saliendo detenido de un departamento en algún barrio lujoso.

A ese bote hay que rescatarlo del naufragio.

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