En ambos casos, los orígenes, la gestión y su llegada al gabinete nacional son similares. Todos patrocinados por Caserio, que es el hombre de Alberto Fernández en Córdoba, y que se hizo un lugar en la administración kirchnerista del mismo modo: llegando desde Hacemos por Córdoba.
En cuanto al caso de Rufeil, su arribo al plano federal se hizo esperar más de la cuenta. Desde 2018, el ex intendente de La Calera tiene en su haber una denuncia por supuesto enriquecimiento ilícito que había sido lanzada por por la Coalición Cívica-ARI, firmada por la diputada Leonor Martínez Villada y la líder del partido a nivel nacional, Elisa Carrió, que habría generado la demora en la llegada del ahora legislador en licencia.
El puesto de secretario de Transporte está vacante desde finales del 2020, cuando Walter Saieg debió retomar su banca como legislador cordobés. Sin embargo, en las últimas horas y coincidentemente con el deseo de llegar al puesto político mencionado, la Justicia se expidió sobre la denuncia que recaía sobre Rufeil, que fue desestimada.
De este modo, su llegada se habría acelerado. En cuanto a la arremetida de la Coalición Cívica, Rufeil considera que existe “un ensañamiento” en su contra por parte de un partido que “se dedica a acusar sin argumentos”.
En su momento, la CC-ARI promovió la versión de enriquecimiento de Rufeil cuando este era intendente de La Calera. Desde el partido aseguraban que no era normal el crecimiento patrimonial del ahora ex funcionario, quien “pasó de hacer delivery a vivir en una mansión”, según Gregorio Hernández Maqueda (presidente del partido en Córdoba) declaró a Perfil.
En concreto, desde la CC-ARI señalaban a Rufeil por posesión de varios vehículos, una casa de lujo (que habría alquilado), y múltiples viajes al exterior cuando estaba al frente del municipio de La Calera. Para los integrantes de la Coalición, todo ese crecimiento patrimonial se dio en un corto periodo de tiempo y era injustificable desde el punto de vista de sus ingresos (comenzó como empleado provincial en 2007). Sin embargo, todo eso quedó desestimado por la Justicia.
Se los siguen llevando.
En Hacemos por Córdoba, leen el traspaso del legislador como otra pérdida política, aunque con la apertura de una nueva oportunidad de reestructurar tarifas en materia de transporte, sector que vive en una constante crisis en la provincia cordobesa. Para Juan Schiaretti, la partida de Rufeil era previsible, aunque no menos enervante que todas las anteriores “conversiones” logradas por Caserio, con el cual sostiene un enfrentamiento “off the record”, que cada día se acentúa más y más.
Probablemente, la aventura de Rufeil le cueste caro en un eventual regreso a la escena provincial, ya que parece que el político se juega a todo o nada para insertarse en el “proyecto nacional”. Quedará por verse si realmente sabe como moverse para no cerrarse a sí mismo puertas en un futuro.
Mientras tanto el Frente de Todos sigue sumando adeptos en Córdoba, aunque no levanta votos, como sí lo hace la gestión schiarettista.