La sospecha de Grabois se basa, explicó, en el despliegue que hizo el gobierno argentino en septiembre, con motivo de asistir a Bolivia por los incendios. "En septiembre, nuestro pais, con la excusa de los incendios, justo cuando casualmente llegaba Ivanka Trump, mandó brigadistas, militares y dinero a Santa Cruz de la Sierra", dijo Grabois.
"Justo el día de la visita de Ivanka Trump a Jujuy, Gerardo Morales volvía de Santa Cruz de la Sierra después de haber llevado unas cajas en aviones de la Fuerza Aérea, con la excusa de combatir incendios forestales. Mis amigos en Bolivia, incluso funcionarios del Gobierno que en este momento están refugiados, ya planteaban dudas sobre si realmente había buenas intenciones", agregó.
Para el líder de la CTEP, "se va a tener que investigar el rol que tuvo la Argentina en este proceso".
“Esto se trata de un golpe de Estado lisa y llanamente”, enfatizó Grabois. "Hay dos proyectos geopolíticos económicos distintos que no están conviviendo democráticamente en Latinoamérica", afirmó el dirigente.
Y completó: "Uno de esos proyectos, que es el neoliberal de subordinación a los intereses norteamericanos, tiene claramente un apoyo de los grupos económicos de los grandes medios de comunicación y de los representantes diplomáticos de los EEUU muy fuerte que hacen que, por ejemplo en los casos de Chile y Ecuador, con decenas de muertos y situaciones de represión fortísimas, no caigan los Gobiernos, y en el caso de Bolivia, en una situación de mucha menor gravedad, haya pronunciamientos militares y motines policiales que determinan la necesidad de Evo de renunciar para evitar una masacre en su país".
Además, Grabois condenó con énfasis la postura diplomática del Estado argentino, al no condenar con vehemencia lo que él considera un golpe de Estado y hasta insinuó que el gobierno de Mauricio Macri brindó apoyo logístico al Comité Pro Santa Cruz, desde donde surgió la figura de Luis Fernando Camacho, líder de las protestas en Bolivia.