LLA busca mostrar una alternativa al modelo del PRO
Ramírez aprovechó la problemática de los residuos para presentar una propuesta libertaria y, al mismo tiempo, diferenciarse de la administración de Jorge Macri.
La dirigente planteó avanzar hacia un esquema de “gestión inteligente”, con modalidades de recolección adaptadas a las características de cada barrio y la incorporación de nuevas tecnologías.
Entre las medidas mencionó la instalación de contenedores equipados con sensores capaces de informar su nivel de ocupación en tiempo real. Según explicó, sistemas similares ya funcionan en ciudades como Madrid y permitirían organizar los recorridos de los camiones de acuerdo con la demanda concreta de cada zona.
La crítica, sin embargo, excedió la cuestión tecnológica.
Para la dirigente libertaria, el Gobierno porteño continúa respondiendo a problemas estructurales con soluciones parciales. “Hay que dejar de tapar los baches y atacar el problema de verdad”, sostuvo.
Ramírez también trasladó al terreno porteño uno de los principales argumentos políticos que utiliza LLA para defender su gestión nacional: la necesidad de revisar gastos, auditar el funcionamiento del Estado y eliminar partidas consideradas ineficientes.
“Desde La Libertad Avanza lo estamos haciendo en la Nación: ordenar, auditar y eliminar gastos que son ineficientes. Queremos hacerlo también en la Ciudad de Buenos Aires”, afirmó.
La Ciudad sigue siendo territorio de disputa
La ofensiva no aparece aislada. Desde hace tiempo los libertarios vienen endureciendo sus cuestionamientos a la administración porteña y buscando instalar la idea de que el ciclo del PRO en la Capital necesita un recambio.
La estrategia tiene una explicación electoral. CABA fue durante años el principal bastión político del macrismo, pero el crecimiento de La Libertad Avanza modificó el escenario y convirtió al electorado porteño en un terreno de competencia directa entre ambos espacios.
Por eso, cualquier acercamiento nacional enfrenta una dificultad particular cuando la discusión llega a la Ciudad: una alianza implicaría definir quién conduce, cómo se reparten los lugares y, sobre todo, qué ocurre con las aspiraciones libertarias de disputar el poder local.
El mensaje que transmite LLA por estas horas parece apuntar justamente en esa dirección. Puede existir diálogo con el PRO, pero eso no significa abandonar la construcción de una identidad propia frente a Jorge Macri.
Negociaciones arriba, competencia abajo
El nuevo ataque aparece, además, en un momento particular.
Después de meses de tensión, Mauricio Macri habilitó la reapertura de conversaciones formales con el oficialismo nacional. La primera reunión se realizó en Casa Rosada y la intención es mantener encuentros periódicos para intentar reconstruir una relación deteriorada por las diferencias políticas acumuladas durante los últimos meses.
Por ahora no existe un acuerdo electoral cerrado ni tampoco definiciones sobre candidaturas. Sin embargo, dentro del PRO ya hay sectores que consideran posible explorar entendimientos con los libertarios, incluso de cara a futuras elecciones.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, reconoció recientemente que ambas fuerzas comenzaron una nueva instancia de conversaciones.
“Empezamos una etapa de diálogo interesante, un puente de trabajo. Dimos el puntapié inicial”, explicó, aunque pidió “paciencia” respecto de los resultados de las negociaciones.
La reconstrucción del vínculo tampoco encuentra al PRO completamente alineado. Dentro del partido conviven dirigentes partidarios de profundizar el entendimiento con Milei y otros que consideran necesario preservar una alternativa propia para evitar quedar definitivamente absorbidos por La Libertad Avanza.
El desafío por 2027
En ese contexto, la Ciudad puede transformarse en uno de los puntos más difíciles de cualquier negociación.
Para el PRO, conservar el distrito que gobierna desde 2007 tiene un enorme valor político y simbólico. Para los libertarios, en cambio, conquistar Buenos Aires significaría demostrar que su crecimiento también puede traducirse en poder territorial propio.
Por eso, mientras las conversaciones avanzan en los despachos nacionales, LLA sigue marcando diferencias con Jorge Macri y cuestionando áreas sensibles de su administración.
La discusión sobre la basura es el capítulo más reciente, pero el mensaje político va mucho más allá de la recolección de residuos: los libertarios quieren instalar que existe otro modelo posible para la Ciudad. Y, al menos por ahora, el acercamiento con el PRO no parece dispuesto a frenar esa pelea.
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