Ella está encabezada principalmente por el ex intendente de Córdoba y actual presidente del partido en aquella provincia, Ramón Mestre. Hacia fines del 2020, Mestre logró un acuerdo llamativo con un antiguo rival que tuvo que enfrentar en las urnas externas, cuando se disputaron la gobernación en Córdoba en 2019: el diputado Mario Negri.
La contienda entre Mestre y Negri parece haber quedado atrás en pos de sostener el poder partidario, algo que ambos necesitan para concretar sus proyectos, tanto a nivel provincial como nacional respectivamente. Sin embargo, ese enfrentamiento no solo les valió una fragmentación que provocó que dos candidatos de un mismo espacio corrieran por el mismo cargo y perdieran, sino que muchos radicales y opositores al oficialismo cordobés actual le achacan la aplastante victoria que Juan Schiaretti obtuvo una vez más en esa oportunidad.
La contundencia de dicha derrota fue para algunos, responsabilidad directa de ambos. Respecto a ello, en la vereda de enfrente está la Liga Sumar. Este es un espacio justamente conformado por aquellos que terminaron enojados con los dos dirigentes mencionados anteriormente (Negri y Mestre) porque, a su criterio, ambos pusieron personalismos por delante del partido y eso le sumó otra derrota a la UCR cordobesa en manos del schiarettismo.
De este modo, Sumar se presenta como un espacio de renovación que busca cambiar la cosmovisión partidaria dominada por los antiguos dirigentes, para dar paso a un partido ganador y prolijo en las contiendas, a la altura de la historia que la UCR supo cosechar en Córdoba. Encabezada por el joven dirigente y concejal Rodrigo De Loredo, Sumar cuenta entre sus filas con referentes como el abogado Javier Fabre, Javier Bee Sellares (legislador) y Marcos Ferrer (intendente de Río Tercero), entre otros que buscan cambiar la dirigencia radical en Córdoba.
Las diferencias entre ambos espacios parecen ser insalvables, al menos desde el lado opositor. La concepción de las dos propuestas parece ser la cuestión que los divide.