Y es que, la discusión se dio en torno al voto argentino a favor de la creación de una comisión que investigará de manera permanente presuntos crímenes de guerra y violaciones a los derechos humanos de parte del Estado de Israel en Gaza durante la última ronda bélica. Así, el país se alineó a la postura de países como Rusia, China, Venezuela, Cuba y México.
"Estar en un espacio como el Consejo de Derechos Humanos, con países que no son democráticos y violan los derechos humanos, ver a mi país votando en ese sentido, nos dolió", afirmó y agregó: "Nosotros asistimos a esta reunión como argentinos víctimas del terrorismo internacional donde una organización como Hezbollah, madre de Hamás, ha impactado muy fuerte dentro de esta república".
A su vez, si bien remarcó que la reunión fue en buenos términos, la tensión aún sigue latente debido a que ambos lados expusieron su postura pero que ninguno cedió o cambió de posición. "El presidente nos escuchó pero no nos pidió perdón en ningún momento y no se sintió dolido por la situación. Simplemente expresamos nuestro pensamiento para que, la próxima vez que esto ocurra -dios quiera que no- tengan en cuenta todo lo que esta adhesión ha provocado en la Argentina", advirtió.
Según trascendió, el jefe de Estado le habría explicado a las autoridades de la delegación que, históricamente, Argentina siempre ha respetado el multilateralismo. "El presidente condenó al terrorismo en general. Nosotros sólo diferimos en haber adherido al informe presentado por Michelle Bachelet. Una sana abstención hubiera sido preferible", opinó.
Y sentenció: "Hamás quiere la eliminación del Estado de Israel y la de todos los judíos en todo el mundo. Me da muchísima pena ver a mi país acordar con países que violan los derechos humanos", cerró.