El artículo recorre los anuncios que Milei hizo en su mensaje grabado, sobre las sanciones a las petroleras que operen en Malvinas y la reanudación de la construcción de una base naval.
El artículo dedicado a Milei, al lado del "chimento" de la semana y muy breve si se lo compara con la grandilocuencia de la portada.
The Week señala que el discurso de Milei fue "estimulado" por declaraciones de Donald Trump sobre la posibilidad de terminar con la neutralidad de USA en el conflicto y la insinuación de que su país no ayudaría al Reino Unido en caso de un nuevo enfrentamiento bélico, como en 1982.
Por otro lado, la revista advierte que Milei sólo mencionó "medidas no militares" y asegura que fue porque "Buenos Aires no está en posición de ir a la guerra por las Islas".
"Sus fuerzas armadas son demasiado escasas para llevar a cabo un asalto parecido a la invasión de 1982, y las Malvinas están mucho mejor defendidas que entonces", agrega.
The Week después especula con algunas acciones improbables, que llama "asimétricas", como el desembarco en una isla periférica de "un grupo de “patriotas civiles”, que tendrían que ser expulsados".
La nota responsabiliza a Trump de "haber reavivado este monstruo" y sugiere a Londres "enviar refuerzos a las Malvinas para disuadir cualquier plan así y demostrar que el Reino Unido todavía va en serio".
Hacia el final, y en una nota más seria, The Week recoge la opinión del especialista en defensa de The Daily Telegraph, Adrian Blomfield, quien enmarcó el giro de Milei en el contexto del "nuevo “gran juego” que se está desarrollando en el lejano sur del mundo".
"Milei quiere la base en Ushuaia, Tierra del Fuego, no solo para reforzar el reclamo de Buenos Aires sobre las Malvinas, sino para posicionar a Argentina como guardián de la Antártida, mientras las grandes potencias compiten por controlar sus rutas marítimas y recursos minerales", agrega en esa línea.
"La ironía, sin embargo, es que si la ambición de Milei es ser un aliado indispensable de USA en la región, le convendría no generar tensiones con el Reino Unido. Las Malvinas, después de todo, son un puesto estratégico occidental formidable, lleno de radares, vigilancia y capacidades logísticas. Un enfrentamiento allí debilitaría la red de seguridad occidental que Milei dice querer defender", concluye The Week.