Ello en virtud de que a Juan Schiaretti le queda poco tiempo comandando a la provincia de Córdoba, y aún no hay un sucesor claro, aunque sí varios candidatos con distintas posibilidades. Esta “candidatura” de Juez viene acompañada de otra certeza, que trae calma a Juntos por el Cambio.
El dirigente no piensa despegarse, como alguna vez sugirió, de la coalición opositora, ya que su nicho de votantes se encuentra claramente encuadrado en ese espacio. Juez representa esa parte de Córdoba que es anti kirchnerista por una cuestión cuasi sentimental.
Y justamente ese sector, se alinea firmemente en las líneas de Juntos por el Cambio, ofreciendo a la provincia mediterránea como un bastión opositor. De este modo, el diputado vendría a romper parte de las especulaciones, contando claro con la realización de las PASO, que le aseguraría su candidatura en caso de tener que codearse con otros del mismo espacio.
Naturalmente, a Juez le surgirán competidores, aunque desde su entorno se maneja confianza por la posición que hoy ocupa el legislador. Uno de esos competidores puede ser Gustavo Santos, quien querría recorrer el mismo camino que el ex intendente de Córdoba, aunque con el impulso del ala del PRO macrista.
Sin embargo, a nivel provincial, la exposición de Juez es mayor a la de Santos. Otro competidor natural podría ser Mario Negri, aunque el diputado desearía sostener su banca actual y seguir como jefe del interbloque de Juntos por el Cambio en Diputados.
Por supuesto, Juez deberá conseguir el consenso necesario para correr por la banca de senador que pretende usar como trampolín a la gobernación. Habrá que ver si ese camino no colisiona con el deseo de otros dirigentes que tienen planes diferentes en caso de retomar el Panal después de dos décadas.
“Voy a ser el próximo gobernador de Córdoba”, le dijo Juez a La Nueva Mañana hace algunos días. “Hasta aquí he hecho todo lo que tengo que hacer y voy a hacer todo lo posible para que no me pase lo mismo que en 2015 cuando me obligaron a bajar la candidatura porque el candidato “tenía” que ser Oscar Aguad y en 2019 porque tenía que ser un radical, Negri o Mestre, y terminamos haciendo un papelón”, remarcó el dirigente de Juntos por el Cambio, que ya comenzó a trazar el camino que recorrerá en los próximos dos años, a pesar de que la pandemia todavía arde.