Araujo, quien vive en Lima, partido de Zárate, ingresó a la empresa estatal en un contexto donde el gobierno de Fernández realizaba diversos nombramientos en áreas estratégicas.
Según detallaron fuentes de la gestión anterior a periodistas de Clarín, el expresidente la conoció a través de Facebook y, tras un pedido personal, logró su contratación en Nucleoeléctrica con un salario mensual de $2 millones, una cifra que supera ampliamente los ingresos iniciales de otros empleados en posiciones similares.
Aquellos que trabajan cerca de ella afirman que su ingreso a la planta fue visto con sorpresa, especialmente por su llamativa vestimenta. “Llegó con botas bucaneras y minifalda, algo completamente inadecuado para una planta nuclear”, comentó una fuente que trabaja en la empresa a periodistas del diario Clarín.
El perfil de Araujo (de 44 años) es casi inexistente en internet, ya que borró sus redes sociales tras su ingreso a la empresa. Fuentes internas indican que, a pesar de su falta de experiencia, Araujo actualmente cumple con tareas administrativas básicas dentro de la planta nuclear, utilizando el uniforme oficial y asistiendo diariamente a su puesto de trabajo.
Nucleoeléctrica, una de las pocas empresas estatales superavitarias en el sector energético, está actualmente bajo la gestión libertaria. Santiago Caputo, nuevo director de la compañía, ha señalado que la estructura de la empresa está “sobredimensionada” y que podría haber recortes significativos en su plantilla como parte de un plan de reestructuración que incluiría la concesión de la empresa a un privado.