En 1980, 30 años mas tarde, el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) que provoca el Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (sida), tuvo una repercusión impresionante.
En 2002, apareció en China el SARS (acrónimo de 'severe acute respiratory syndrome' o síndrome respiratorio agudo grave) provocado por un coronavirus bautizado SARS-CoV, que impacta en forma de una neumonía atípica. Fue rápidamente contenido y desde 2004 no se conocen nuevos casos.
En 2020, un nuevo coronavirus, que provoca el covid-19, consolida la tesis. Debe señalarse que hay muchos más coronavirus y muchísimos más virus aún desconocidos por el hombre, que ha subestimado el problema. Al menos esto revela la realidad de los presupuestos de investigación, de la complementación de trabajos, la creación de infraestructura sanitaria suficiente y el desarrollo de anillos de contención. Casi todo falló.
El Estado
A partir de 1948, con la fundación de la OMS (Organización Mundial de la Salud), que comenzó a concentrar toda la información disponible, generando políticas que generalmente se aplican en la mayoría de los países, la sociedad global escaló varios peldaños en el intento de obtener una autoridad sanitaria global.
La vigencia de esto es verificable hoy día, con la ampliación de la cuarentena global por fase o etapas al menos hasta el mes de septiembre, para cuando se estima que, entre las prueba de vacunas en desarrollo y la cantidad de infectados ya inmunes, consolidarán un cordón sanitario (es la versión de Angela Merkel), suficiente para 'aplanar' lentamente a la flamante superstar de la época: la curva de contagios.
Es cierto que en el mundo consecuencia del consumo de tabaco mueren 8 millones de persona cada año, y por accidentes de tránsito 1,5 millón. Esto provoca varias discusiones acerca de si corresponde o no aplicar los procedimientos de cuarentena. El covid-19 ha provocado, al 27/04/2020, 207.000 fallecidos.
Pero ¿es una comparación válida? El cáncer de pulmón, una enfermedad que provoca el tabaco, es contraída en forma voluntaria por quien asume el riesgo de rechazar las advertencias acerca de lo perjudicial para la salud que resulta el cigarrillo. Pero quien padece el covid-19 no recibe ninguna advertencia ni posibilidad de elección y termina dependiendo de terceros que guarden el distanciamiento social necesario, por ejemplo.
En cualquier caso, no puede considerarse 'normal' la muerte de 500 personas o más en una noche, y aconsejar que la sociedad no intente evitar 27.000 muertes en Italia o 23.500 en España o 805.000 sólo en Nueva York. En definitiva, estas estadísticas las hacen quienes están vivos porque los muertos no consiguen elaborar ni gráficos ni curvas ni nada.
Luego, si el Estado no hubiese adoptado medidas de prevención ¿cuántos serían los contagios y los fallecidos? El debate está abierto, es intenso y continuará por bastante tiempo, vaya uno a saber si alcanzará conclusiones valederas.
La embestida a favor del levantamiento prematura de la cuarentena tuvo 2 íconos: Donald Trump, porque teme las consecuencias económico-financieras que le haga perder los comicios de noviembre (ningún argumento sanitario), y Jair Bolsonaro, porque tenía muchas expectativas en las elecciones de medio término, también previstas para fin de año.
En todo caso el debate debería avanzar en cuál es el tipo de prevención posible. No reaccionó igual Japón que Argentina. Ni Austria que Italia. Ni Portugal que España. Ni Corea del Sur que Israel. Es que mucho depende de cada sociedad, sus valores y sus costumbres. A mayor autodisciplina, menor cuarentena.
Es cierto que en la Argentina las estadísticas provisorias indican que las muertes por accidentes viales han disminuidos en este ultimo bimestre más que los 80 fallecidos por el virus. Pero también es válida esta pregunta: ¿cuántos hubiesen fallecido sin cuarentena?
En la mañana del lunes 27/04 el total de fallecidos en el mundo es 206.811 y los contagios alcanzan a 2,9 millones de personas. En el rango de los 5.000 hay sociedades muy diferentes y con repercusiones distintas: Alemania registró 5.976 fallecidos, Irán llegó ya a 5.710 y detrás viene la provincia china de Hubei con 4.512. Cada uno lo vive a su manera. ¿Soportaría una Administración argentina explicar 5.000 muertos o más?
La positivo del caso local es que en un corto plazo se identificó el foco de la pandemia. Ahora bien, su termómetro será el manejo de gestión una vez finalizado el tiempo crítico. Hacia ahí nos estamos dirigiendo.
Se conoce que el problema mayor se encuentra en los geriátricos tanto los legales como los no autorizados. Los adultos mayores, aunque les resulte odioso a ellos esa identificación, son más vulnerables e integran un voluminoso grupo de riesgo en varios centros urbanos.
El otro problema es el tránsito abundante entre Ciudad de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires, un sendero muy peligroso.
Los resultados de las inspecciones a geriátricos y la aplicación de restricciones a las autorizaciones de circulación mostrarán dónde está la vara de gestión. Preocupa la velocidad de transferencia de infectados en el corredor entre la Ciudad Autónoma y Gran Buenos Aires.
Si se lograra controlar este tránsito, se podría acelerar la apertura productiva de quienes habitan en la misma área donde trabajan.
Advertencia: De seguir dejando pasar a la Ciudad Autónoma sin restricciones a personas que son ajenas a los servicios esenciales (salud, seguridad y alimentación), mas porteños deberán quedar confinados.