El problema lo tiene el interbloque de Juntos por el Cambio que lidera el radical Mario Negri. Allí no hay unanimidad sobre lo que ocurrió en Bolivia. La UCR Nacional ya sentó posición y lo llamó “golpe”. Pero el PRO se mantiene en la línea de la Casa Rosada, expresada por el Canciller Faurie, que rechaza ese hecho. Allí prefieren hablar de "quiebre" del orden democrático. Y la Coalición Cívica de Elisa Carrió emitió un comunicado donde tampoco habló de golpe pero cuestionó la intromisión militar.
Un cosa es segura: el oficialismo bajará a la sesión propuesta por el kirchnerismo y facilitará el quorum. También dará el debate, pero tendrá que sumar sus votos para habilitar los proyectos porque se requieren los dos tercios del cuerpo al no contar con dictamen de comisión.
También decidieron en Juntos por el Cambio que no terminarán votando divididos, lo que dejaría en evidencia la interna que existe en la alianza gobernante hasta el 10 de diciembre, sumando más malestar a la cuestión del presidente del espacio.
La salida buscada era consensuar un proyecto de declaración que todas las partes suscriban y ponerlo a consideración en el recinto, donde no se mencione la palabra “golpe” pero se repudie el “quiebre" del orden democrático. Sobre ese texto pasaban las negociaciones en el seno del oficialismo.