El 57,3% del muestreo percibe corrupción generalizada en la gestión y el 60,2% interpreta las denuncias como parte de un problema general de gobierno.
La corrupción aparece como el principal desafío para los argentinos
Esta percepción vale incluso entre quienes votaron al oficialismo en 2025. Ya se ubica por encima del desempleo, la inflación o el salario.
El problema de fondo para el Gobierno no es sólo el impacto coyuntural de las denuncias, sino que la bandera anti casta, que durante meses funcionó como fuente de autoridad moral y de tolerancia política frente al ajuste, empieza ahora a invertirse y a transformarse en un punto de vulnerabilidad.
El Monitor de Opinión Pública muestra que la pérdida de credibilidad del Gobierno Nacional frente a los casos de corrupción no se agota en la percepción sobre hechos ya conocidos, sino que empieza a comprometer algo todavía más profundo: la confianza en su voluntad real de prevenirlos.
El 66,6% de los consultados considera que la administración de Javier Milei no está comprometida con evitar hechos de corrupción, contra apenas un 32,2% que le reconoce algún grado de compromiso. El deterioro moral se superpone con el desgaste de gestión: cae la aprobación presidencial hasta el 33,1%. El 66,6% de los consultados considera que la administración de Javier Milei no está comprometida con evitar hechos de corrupción, contra apenas un 32,2% que le reconoce algún grado de compromiso. El deterioro moral se superpone con el desgaste de gestión: cae la aprobación presidencial hasta el 33,1%.
El INDEC pierde credibilidad
En abril, la distancia entre la economía que informa el INDEC y la economía que viven los hogares volvió a ampliarse.
El 70,3% de los consultados considera que el dato oficial de inflación no refleja adecuadamente la variación de precios que percibe en su vida cotidiana, un salto importante respecto de enero, cuando esa mirada alcanzaba al 56,4%, el valor más bajo de la serie.
Manuel Adorni, el peor de todos
El Jefe de Gabinete aparece como una de las figuras más castigadas del oficialismo, con una imagen negativa que trepa al 73,9%, un nivel excepcionalmente alto incluso para un escenario de fuerte polarización.
Su desgaste parece estar directamente vinculado a la centralidad que ocupó en las semanas recientes, tanto por su nivel de exposición pública como por las denuncias vinculadas a posibles hechos de corrupción.