A pesar de ello, el presidente Milei mantiene su postura de fondo. La intención oficial sigue siendo eliminar el mecanismo y evitar una nueva instancia electoral financiada con recursos públicos.
Desde el entorno presidencial argumentan que convertir las PASO en optativas no resolvería el problema económico, ya que igualmente habría que desplegar toda la estructura logística y electoral en el país. Por eso, si la eliminación total no prospera, algunos sectores libertarios consideran que la alternativa podría ser volver a suspenderlas, tal como ocurrió en las elecciones de 2025.
La propuesta alternativa de la oposición dialoguista
Frente a la postura del oficialismo, radicales, dirigentes del PRO y sectores del peronismo impulsan una salida intermedia.
La propuesta más avanzada proviene de la Unión Cívica Radical, que plantea mantener el sistema de elecciones primarias pero transformarlo en un esquema voluntario. En lugar de las actuales PASO, el proyecto propone crear las PAS: Primarias Abiertas y Simultáneas.
La iniciativa incluye además una serie de cambios destinados a modernizar el proceso electoral. Entre ellos se encuentran la posibilidad de ajustar la cantidad de mesas según la participación estimada, limitar el uso de recursos públicos para campañas y utilizar herramientas digitales para validar avales e identidades bajo supervisión de la Justicia Electoral.
Otro de los puntos novedosos permitiría que el candidato presidencial ganador de una interna pueda elegir a su compañero de fórmula entre quienes hayan competido dentro de su misma fuerza política.
El debate por Ficha Limpia
La negociación no gira únicamente alrededor de las PASO.
El Gobierno también busca incluir dentro del paquete electoral un nuevo proyecto de Ficha Limpia, iniciativa que impediría competir en elecciones a personas condenadas en segunda instancia por determinados delitos.
Sin embargo, el PRO considera que ambas discusiones deberían avanzar por caminos separados. La fuerza fundada por Mauricio Macri sostiene que Ficha Limpia merece un tratamiento específico y no debería quedar atada al resultado de la reforma electoral.
Esa postura ya fue transmitida al oficialismo durante reuniones mantenidas en el Congreso. La propuesta consiste en debatir ambos proyectos de manera paralela, pero con expedientes distintos, para que puedan llegar al recinto simultáneamente sin depender uno del otro.
Gobernadores y apoyos clave
Mientras continúan las negociaciones parlamentarias, el Gobierno también trabaja para sumar respaldo político de distintos gobernadores.
El ministro del Interior, Diego Santilli, mantiene contactos permanentes con mandatarios provinciales para fortalecer el apoyo a la reforma. Entre las conversaciones recientes aparecen dirigentes como Raúl Jalil, de Catamarca, y Gustavo Sáenz, de Salta.
Además, la Casa Rosada ya consiguió compromisos de acompañamiento por parte de sectores políticos de Misiones, San Juan y Entre Ríos, que podrían resultar determinantes al momento de la votación.
Qué otros cambios impulsa el oficialismo
Más allá de las PASO, el proyecto oficial incorpora modificaciones importantes al sistema electoral.
Uno de los cambios más relevantes es la incorporación de una opción para votar todas las categorías de una misma fuerza política dentro de la Boleta Única de Papel, una herramienta que facilitaría el denominado "voto completo".
La iniciativa también busca favorecer la realización simultánea de elecciones nacionales, provinciales y municipales, con la intención de unificar calendarios y reducir costos.
Para incentivar la adhesión de las provincias, el proyecto establece que el Estado nacional se haría cargo de los gastos derivados de los comicios unificados.
Además, contempla la eliminación de aportes estatales a los partidos políticos, flexibiliza los límites de financiamiento privado y modifica distintos aspectos vinculados a la organización de las campañas electorales.
Un proyecto que deberá cambiar para avanzar
Por ahora, la principal conclusión dentro del Congreso es que la reforma difícilmente avance en su versión original.
Tanto oficialistas como opositores coinciden en que cualquier modificación electoral requiere consensos amplios, ya que se trata de leyes que necesitan mayoría absoluta en ambas cámaras: al menos 37 votos en el Senado y 129 en Diputados.
Consciente de esa realidad, Patricia Bullrich ya dejó abierta la puerta a modificaciones. El oficialismo seguirá defendiendo la eliminación de las PASO, pero reconoce que el texto deberá sufrir cambios si pretende reunir los apoyos necesarios para convertirse en ley.
La discusión recién comienza y todo indica que la reforma electoral terminará siendo el resultado de una negociación mucho más amplia de la que imaginó inicialmente la Casa Rosada.
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