Luego del 12 de mayo, esta ley dejará de estar en vigencia y el sector caerá en un vacío legal que lo dejará “rengo” en cuanto al mercado donde puede colocar sus productos. Ese mercado está principalmente dominado por las petroleras, que se encuentran obligadas a comprarle a los productores un porcentaje de la producción de biocombustibles para agregarle a las naftas que se expenden en las estaciones de servicio.
Para las petroleras, esa rebaja significa un gasto y una pérdida, ya que deben comprar biocombustible y pierden lugar en el “mostrador” con las rebajas. Por ende, la llegada del vencimiento es altamente conveniente para las refinerías, que podrían sacar presión de los precios en los surtidores en futuros aumentos.
Por otro lado, miles de puestos de trabajo correspondientes a la producción de biocombustibles se pondrán en juego en caso de no tener una resolución inmediata. Justamente, la gestión de Hacemos por Córdoba le recrimina al Frente de Todos haber dejado pasar el tiempo adrede, en favor de los intereses petroleros.