"Hablé con la familia: el papá, la mamá, los abuelos. También hablé con el intendente de Rojas. Creo que no me corresponde decir lo que se habló con la familia. Obviamente, están buscando respuestas. Piden lo que pide cualquier madre que atraviesa una situación desesperante"-siguió- "Recuerdo los mensajes de texto que me mostraba la madre y se me pone la piel de gallina. Es conmovedor, es duro y fuerte", contó.
Por otro lado, ante la pregunta de qué sentía por el hecho de que el femicida, Matías Ezequiel Martínez, sea un hombre de la Fuerza, el médico y militar respondió: "Yo no quiero hablar de este tema como sacándome la responsabilidad de encima porque es un policía. Y añadió: "Era un policía que estaba con una carpeta psiquiátrica; estamos averiguando por qué tenía esa carpeta".
Además, remarcó que “estaba totalmente desafectado de las fuerzas de seguridad"-continuó- "Más allá de preguntar si era o no era policía, deberíamos levantar la voz en torno a la pérdida de oportunidades que tiene Argentina, que es un país que tiene leyes contra el femicidio muy modernas, a la altura de países como España, Bélgica. Sin embargo, hay un fracaso en el intento de frenar los femicidios", advirtió.
Ante la repregunta del conductor sobre en qué se falla, Berni explicó: "Falla en las medidas que estamos utilizando con este sistema judicial del botón anti pánico y las medidas de restricción no funcionan porque nos sacamos el problema de encima. Le trasladamos la responsabilidad de cuidar a la víctima a un botón anti pánico o a una medida administrativa".
Y agregó: "No es una cuestión de análisis temporal sino de oportunidad. La psicopatología de un femicida es un hombre que es un trasgresor, es decir, trasgrede permanentemente. De eso se trata el femicidio. Cuando a un femicida le pones medidas restrictivas de acercamiento o lo que fuere, automáticamente su instinto de trasgresor hace que lo acelere más. Estas medidas, en vez de darle tranquilidad a la víctima, provocan que se acelere más el agresor. El femicida es un paciente psiquiátrico".
Por último, el ministro se mostró muy shockeado al hablar sobre el Caso Úrsula: "Uno no puede separar su función de su persona. Uno en la vía pública debe ser un reflejo de lo que en su vida privada. Yo tengo por vocación de servicio 30 años de ejercicio en la medicina, en la cirugía, en la emergencia, en la terapia intensiva, situaciones límites. El hecho de tener que comunicarle a un padre que su hijo ha muerto es inevitable. Por más años que se tenga de experiencia, eso afecta de manera inevitable. Soy padre de familia, tengo un hijo de 6 años y el solo hecho de pensar que puede pasar por una situación de las mismas características a uno lo enloquece", cerró.