> Lionel Selva y
> Diego De la Fuente.
Acompañó a la comisión de gendarmes, el jefe del Departamento Riesgo Delictual, comisario Diego Maldonado.
Según comentarios, De la Fuente se encontraría internado en el Hospital Churruca, de la Policía Federal Argentina, con covid-19.
Días antes del inicio de la cuarentena, el comisario Selva participó de la organización de una actividad del Departamento Delitos Federales, con la Asociación Civil Antipiratería Argentina, en el auditorio del Estudio Marval, O´Farrell y Mairal.
En la ocasión, el comisario Selva destacó que “la piratería no solo lastima a la economía del país sino que también daña a la salud y a la vida de los habitantes, porque produce esclavitud, trabajo infantil y otros flagelos. Por eso debemos seguir trabajando frente a los reclamos de la ciudadanía para cuidar su salud y sus derechos”.
Debe recordarse que 24 horas ocurrió un acontecimiento traumático para la fuerza de seguridad con la intervención del jefe de Sustracción Automotores, comisario Damián Gregorio Merchan.
En Avellaneda, Gran Buenos Aires Sur, el doctor Guillermo Castro, de la UFI N°4, recibió una denuncia de extorsión y, entonces, realizó una 'entrega controlada'.
Castro organizó una trampa montada con billetes marcados y una cámara de filmación que registró la secuencia que le permitió a la división Casos Especiales, de la Policía Bonaerense, el arresto, en la esquina de Cabildo y Aráoz, del comisario Damián Gregorio Merchán, jefe de la División Sustracción de Automotores de la Federal.
Merchán, había pasado a cobrar US$ 2.900 por el soborno. Le acompañaba un sargento 1ro., supuestamente su segundo al mando, Gustavo Catania.
De acuerdo a la web Infobae, "El comisario, de acuerdo a la denuncia, se presentó con su nombre, apellido, rango y división, explicando que había allanado un desarmadero ilegal en la zona. (...) el comisario, siempre de acuerdo a la denuncia, le aseguró al empresario que si no hacía su aporte, si no accedía a su coima, le plantaría un repuesto de un auto robado, un chasis o motor clandestino, lo suficiente como para que lograr que un juez lo allanara. “Vos fijate”, dijo Merchán. Luego se fue. Poco después, el comerciante llegó a la UFI N°4 para hacer la denuncia. El fiscal Castro optó por trabajar con la Bonaerense."